martes, 23 de mayo de 2017

¿FUNCIONA NUESTRA RELACIÓN?

Hablar de amor de pareja será siempre un tema polémico porque nuestro concepto depende del aprendizaje de variadas experiencias infantiles, adolescentes, lo escuchado de nuestras familias, etc. Cada uno de nosotros adecua el concepto de amor a nuestra medida y necesidad.

No voy a hablar de las personas que administran el amor, voy a hablar de la relación construida entre las dos personas, cada relación es única y prácticamente tiene vida propia, el vínculo construido tiene como base a las personas, pero la “química” entre dos se modifica y evoluciona. NO hay dos relaciones iguales, cada uno de nosotros construye con, hacia y para el otro una relación única e irrepetible.

Esa construcción del nosotros nos lleva a cuestionarnos ¿Podemos vivir de puro amor?, ¿es suficiente la atracción física?, ¿puedo convivir con esta forma de pensar y actuar? Llegamos incluso cuestionarnos sobre temáticas tales como: me siento tan bien, pero no me gusta, me gusta, pero más allá de lo físico me frustra, no siento que quiera el futuro que él o ella sueña, etc. 

Factores para evaluar una relación funcional en el siglo XXI.

     Te ríes: El buen humor compartido es la base de una relación saludable, permite que las personas sobrelleven mejor los momentos de estrés y dificultades. La risa sintoniza a las personas en un ambiente más agradable y confortable, incrementa los niveles de confianza y cercanía. Una pareja que disfruta de la complicidad de una broma indica que también son amigos. 

    Hay confianza: No se define como el saber todo del otro es, contrariamente, no necesitar saberlo. La confianza es uno de los procesos más complejos de una relación, no se regala, se gana. No se debe basar en palabras ni promesas sino en acciones congruentes. No confiamos igual en todas las áreas, en algunas necesitamos aceptar que no somos lo máximo. Somos confiables en fidelidad, pero nos cuesta manejar bien el dinero, etc. El punto es aceptarlo y mejorar.  


      Hacen planes a futuro: En las acciones y lenguaje incluye el futuro mediato e incluso a largo plazo, no es con promesas sino se estructura el futuro no basado únicamente en un ‘yo’ sino en un ‘nosotros’ que implica toma de decisiones y sacrificios en pareja. No son las promesas adolescentes al calor de una emoción, sino la construcción paulatina de una relación a largo plazo. 

   Puedes hablar de todo: No significa que van dar detalles de relaciones pasadas ni mucho menos. Es la capacidad de comunicar lo que está ocurriendo en los diversos aspectos de nuestra vida sin temor a ser juzgados y/o rechazados. Siempre es importante partir que todos somos diferentes, aprender a comunicarnos asertivamente es importante (saber cuándo, cómo, dónde y claramente respetar todo lo que vive el otro es un punto vital en este proceso).

    Está contigo en los momentos difíciles: No significa que va a venir a resolver los problemas, sino a no dejarte solo enfrentándolos. No hay que confundir el acompañamiento con un rescate. Esto último no es sano para ninguna relación. 


     Hay igualdad: Implica asumir las responsabilidades y derechos de una relación a partir de un nosotros, tener claridad que ambos merecen lo mismo y realizarse en aquello que los hace felices individualmente y como pareja.  No es la actitud: yo haré lo mío y veremos si se logra algo de lo tuyo, o bien tú tienes la responsabilidad de que funcione la relación y hacerme feliz, que estemos bien o mal es culpa tuya. 

     Hay respeto: Es la palabra mágica de toda relación, no es solamente tratar al otro como una persona con la educación y consideración propia del amor que le sentimos, sino algo más profundo: no intento cambiarte, no quiero estar contigo para hacerte la persona que quiero que seas, sino colaborar a que sea la mejor versión de ti mismo que cada uno de nosotros decide ser. 


Se sienten cómodos: Una señal infalible de una buena relación es la capacidad de compartir el espacio físico y sentirse bien. Poder compartir en silencio o en una charla: es la sensación maravillosa de poder ser uno mismo con esa persona.

Hay perdón: Todos podemos hacer algo que dañe o lastime al otro, no porque lo queramos hacer sino porque simplemente no somos perfectos. Muchas veces fallamos porque no supimos manejar la situación, nuestra falta de experiencia, etc. Las parejas funcionales aprenden a superar errores y sobre todo a crecer en los momentos de crisis. 

Se sienten cómodos: Una señal infalible de una buena relación es la capacidad de compartir el espacio físico y sentirse bien. Poder compartir en silencio o en una charla: es la sensación maravillosa de poder ser uno mismo con esa persona. 

Respeta tu espacio personal: Cuidar una relación en de todos los días, pero no es una asfixiante cárcel de la que cualquiera quisiera salir corriendo. Una relación son dos líneas que caminan juntas, se alejan y se acercan pero llevan el mismo rumbo, jamás es un subrayado. El tiempo y espacio personal son parte vital de nuestra cotidianidad, eso incluye tiempo con la familia, los amigos, el estudio, etc. ¡Quiero compartir mi vida contigo, no quiero que vivas mi vida!

Valora tu persona: Es un punto clave, sientes que para esa persona eres único y especial. Que sabe quién eres y te acepta así, valora tus cualidades y conoce aquellas áreas a mejorar, pero no vive echándote cosas en cara. Tienen ambos claro que son una prioridad, pero no una necesidad, te sientes amado, cuidado, apoyado y sobretodo sabes que se siente orgulloso de ti.

Pero así como hay elementos que la hacen funcional hoy otros que son auténticos asesinos de relaciones 

Celos: Una persona celosa es una persona insegura que vive tratando de vigilarnos todo el tiempo, no confía en nosotros y llega a ser violenta (cuando menos psicológicamente). Un celoso es alguien con quien es imposible estar cómodo, hablar y compartir porque siempre encuentra algo malo. 

Creernos dueños de la vida del otro: NO somos los padres de nuestra pareja, no debemos dirigir su vida, cada uno es dueño de sus decisiones. De un controlador todos huimos. 



Celos: Una persona celosa es una persona insegura que vive tratando de vigilarnos todo el tiempo, no confía en nosotros y llega a ser violenta (cuando menos psicológicamente). Un celoso es alguien con quien es imposible estar cómodo, hablar y compartir porque siempre encuentra algo malo. 

La envidia: Tu pareja debe apoyarte en tus proyectos y creer en ti, si no soporta tus éxitos y encuentra un pero a todo aquello que te ayuda a desarrollarte paulatinamente irán surgiendo distancias y malos entendidos. 



El mal sexo: Hay química o no hay química, pero también es las decisiones que llevan a mantener la llama encendida. Olvide que el sexo debe ser espontaneo, en una pareja funcional es planeado, si a eso agrega el espontaneo, maravilloso.  

Poner a prueba el amor del otro: Se confía en el otro o no se confía, pero estar constantemente probando al otro o exigiendo que nos demuestren acaba por volverse un problema. Las pruebas constantes gritan inseguridad en uno mismo, y eso mata el amor de cualquiera. 

No saber discutir: Pareja que no discute… alguno está mintiendo. Las personas que conviven deben de llegar a acuerdo y para ello deben exponer sus diferencias y opiniones de forma asertiva para llegar a un acuerdo, esa es la base de una buena relación de pareja. Pelear es destructivo pero discutir es saludable. 

Dar por hecho la relación: Nada peor que alguien que da por seguro al otro, se le olvido conquistar, cuidar, estar pendiente, etc. En resumen, se olvidó de ser parte de la cotidianidad del otro y al hacerlo poco a poco el otro va aprendiendo a vivir sin él, aunque al principio lo extrañe a final se acostumbra a la ausencia y sigue adelante.  

Creer que el amor de verdad aguanta todo: El amor debe ser cuidado sino cambiara de destinatario. El que administra el amor es una persona con  pensamientos y emociones y sobretodo con límites. Si estos no se respetan el otro comienza a sentirse desvalorado, desatendido, abandonado, etc. Así no hay amor que florezca o se mantenga. 

Creer que no podemos ser felices sin el otro: Un persona que depende de nosotros es alguien que cansa, de la que tarde o temprano queremos huir, suficiente responsabilidad es hacerse cargo de uno mismo como para asumir al otro. Se busca una pareja no un secuestro emocional. 

No expresar lo que sentimos: Lo deje para el final porque es el error más común, él o ella ya sabe que lo quiero, que lo amo, que es importante. Puede que en algún momento lo haya sabido con certeza ahora necesita escucharlo, verlo, sentirlo. No decir implica el riesgo de dejar vacíos, no significa que el otro deba escucharlo todos los días a todas horas, sino hacer que lo sepa, que se sienta seguro y amado. Eso da paz y abre las puertas a construir, perdonar, comunicarnos, reír, etc. 


Ya evaluó lo que hace su pareja por la relación, pero la pregunta real debe ser: Y yo ¿qué doy? , porque para demandar al otro somos buenos, pero para ver necesidades de los demás tendemos a ser completamente miopes, somos los reyes de la suposición, y muchas veces caemos en el vicio de creer que hacemos las cosas bien y no es así. 

En definitiva, el amor por sí solo no es capaz de sostener ninguna relación. Requiere una construcción consciente y diaria de las condiciones para que se desarrolle. 

miércoles, 17 de mayo de 2017

EL CIBERESPACIO ¿POSITIVO O NEGATIVO?

Un maestro universitario me enseño que la mejor de las respuestas es “depende” y en este caso se aplica maravillosamente. En general la tecnología como tal puede verse como positiva o negativa en la vida de alguien basada en el uso que cada uno de nosotros le dé. 

Si bien es cierto, ya se habla de retraso mental tecnológico (aunque genera un profundo debate), de la incorporación del acceso a Internet como un derecho humano, etc. Lo que a todos nos queda claro es que la tecnología llegó para quedarse y debemos aprender a convivir con ella para obtener los mayores beneficios posibles sin llegar a ser sus esclavos.

El Internet es una herramienta poderosa, pero su uso se extiende mucho más allá de una herramienta de trabajo a un poderoso agente educativo en todos los aspectos de la vida. Ha llegado a modificar la forma en que socializamos e interactuamos, ahora nos encontramos con la “ciberamistad”, el “ciberamor”, el “cibersexo” y todo el protocolo incluido en ellas. 



El Internet posibilita nuevas formas de interacción social, crea nuevos contextos para la acción y la interacción, reestructura las relaciones sociales existentes, contribuye con nuevos espacios para la autopresentación y la percepción de los demás, también ayuda a transformar las instituciones y organizaciones sociales de las que forma parte.

Todos tenemos criterio suficiente para entender la diferencia entre un amigo de verdad y un mero contacto en una red social, pero es cierto que la concepción de amistad no es la misma para una persona de 50 años que para un adolescente o incluso un niño.



Para los nativos digitales que acumulan cientos de “amigos” con los que comparten a diario fragmentos de su vida: imágenes, estados en Facebook, vídeos… Personas con las que quizás jamás se hayan visto o haga décadas que no se ven y que ellos consideran sus amigos reales.


Trasladamos nuestras convenciones sociales del mundo real al mundo virtual. La Internet no es un mundo virtual vacío o anárquico de reglas de convivencia, sino que expresa perfectamente bien las diferentes formas de ver el mundo real, pero que se expresan bajo nuevos aspectos. Las NETIQUETAS son las reglas de educación o cortesía que utilizamos para comunicarnos a través de distintos medios en la Web. 



Pero también la red tiene sus peligros que igual que en el mundo “real” debemos enseñar a los niños y adolescentes a afrontarlos (infórmese, siempre debe mantenerse informado), debe tener claro que NICKNAME puede ser un indicativo no solamente de rasgos de personalidad, gustos, etc. Son también utilizados como forma de ocultar blogs o páginas de trastornos psicológicos donde comparten información de todo tipo. 



El peligro actual en las redes sociales: CIBER RETO “LA BALLENA AZUL”

Debemos partir del objetivo inicial del creador del reto: Limpiar la escoria social. Se requiere ser invitado o bien solicitar entrar y no todos son aceptados. 


Antes de realizar un acercamiento a un posible perfil de la víctima es necesario aclarar que: se le pregunta al joven si acepta o no, una vez que se acepta no hay vuelta atrás y pasa a ser observado constantemente por un “curador” nombre que  recibe el joven que supervisa un grupo cerrado de personas que están realizando el reto y a quien deben de presentar pruebas de estar cumpliendo cada reto. Si la persona incumple o desea salirse recibe amenazas de parte de los curadores, amenazando de muerte a alguna persona querida para el jugador o jugadora (ya se presentó un caso, no confirmado, de un joven muerto por su hermana negarse a seguir los retos). 

Los cincuenta retos que se encuentran dentro del juego están elaborados de forma tal que el curador adapte cada uno de ellos a los rasgos particulares del jugador, por tanto el conocimiento del sentir y pensar del adolescente son importantes, aquí es donde todo lo publicado en las redes sociales ha sido detalladamente estudiado con la finalidad de estructurar cada elemento de forma tal que lleve al límite emocional al jugador. 

Los adolescentes que podrían ser víctimas de alto riesgo son producto de una familia multi-problemática, con violencia intrafamiliar, padres con trastornos mentales, jóvenes que practican autolesión, problemas adaptativos, etc. Estos jóvenes poseen los rasgos básicos de baja autoestima, problemas de autoimagen, relaciones sociales disfuncionales, problemas de reconocimiento, expresión de emociones y sentimientos, necesidad de pertenencia, reconocimiento y valía. 



En la mayoría de los adolescentes se observa dificultad en el manejo de las relaciones sociales, en la adolescencia encontramos la necesidad de ser parte de grupos diferentes a la familia, razón por la cual observamos ropa y actitud diferenciada a la común en su grupo familiar. Pero integrarse a un grupo requiere elementos comunes a sus participantes, lo que lleva a los jóvenes a cuestionarse sobre sí mismo, la diferenciación de los demás en términos negativos es la llave de entrada a los grupos y subculturas sociales que se orientan a actividades antisociales o a ocultos grupos que realizan actividades socialmente cuestionadas o rechazadas. La visualización por parte de los curadores de estos perfiles se realiza a través de las redes sociales más comunes (actualmente Facebook). 



En este contexto el reto “hacerse un enemigo” se entiende como parte de reafirmar la inadecuación social de la víctima, ya que para entrar a categoría de enemigo los lineamientos son claros, e incluye en el juego de manera indirecta otros jugadores, fomentando el Bullying en los centros escolares y otros conflictos al interior de su grupo, así como exponerse a otras situaciones o personas de riesgo buscando realizar estas actividades. 

En conclusión, las victimas del reto son elegidas a través del estudio minucioso de las redes sociales, por tanto el trabajo con el manejo de las redes sociales por parte de los adolescentes pero conjuntamente el trabajo de prevención de padres y maestros es vital (además de los que desde dentro del ciberespacio pueda hacerse) ya que el perfil de la víctima está cada vez más claro. 

A manera de comentario final no todo en la web es bueno y no todo es malo, simplemente es cuestión de enseñar los criterios que lleven a los niños y adolescentes a tomar las decisiones adecuadas, sin infundir miedo pero procurando orientarlos prudentemente a asumir responsablemente su vida. 


martes, 9 de mayo de 2017

DESINTOXICANDONOS

En un mundo donde la imagen es cada vez más importante, y pese a que digamos que no importa, observamos. Mantener nuestra mente y nuestra alma es también parte de nuestra presentación personal, hay algunas personas que se acercan a nosotros y sentimos que nos dejan agobiados, cansados o tristes. En algunos casos, hasta comentamos: “es tan feo hablar con X, es tan negativo”. Una verdadera nube de tormenta parece estacionada sobre sus cabezas (como en el personaje Mala Suerte, de los Picapiedra). Al final son personas que poco a poco se hunden en estados mentales y emocionales negativos para sí mismos y para el entorno. 


Es normal que tengamos días con problemas, la diferencia es la actitud con que decides enfrentar el día. Algunos deciden que un problema de 5 minutos arruine un día de 24 horas, para otros solo fue un contratiempo que no arruina sus relaciones, ni su trabajo y tampoco su estado de ánimo.

La higiene mental no es cuestión de suerte o que alguien ya es así, todos hemos pasado por procesos dolorosos y aprendimos a fuerza de experiencias que la única forma de salir de los problemas es cambiar nuestra forma de enfrentar la vida, que las actitudes que asumimos se basan en la forma de pensarnos y pensar del mundo.

Haga de los pasos siguientes, su ritual de belleza (hombres y mujeres tenemos un ritual para arreglarnos todos los días). Simplemente inclúyalo. 

Primero, en la mañana, antes de revisar celular, véase al espejo y dígase: Tengo frente a mí a la persona que más amo en el universo. 

Cierto que es maravilloso encontrar un mensaje de buenos días de la persona adecuada y significativa, pero no puede ser la base de nuestra valía y autoestima; que alguien nos ame y le amemos es definitivamente un regalo maravilloso del universo (es mágico, si quiere verlo así) pero no podemos amar a nadie si no nos amamos a nosotros mismos, y nadie es capaz de llenar nuestra necesidad por mucho amor que nos brinde si no somos capaces de ver y valorar lo que nos está brindando. 

Verbalizar que nos amamos es un paso vital para la salud mental, al principio cuesta creerlo y más aún cuando nos han enseñado que amar a los demás es primero, pero nadie puede dar lo que no tiene. Al final tratamos a los demás como un reflejo de cómo nos vemos. 


Le pregunto ¿Para quién ama a su pareja? ¡Para usted! Siempre es la misma respuesta. Se cuida de su pareja con el mismo amor que tenemos por nosotros. Es tan difícil entender que el razonamiento lógico es: me amas a mí por tanto si yo no valgo la pena tú eres tonto o incapaz por amar a alguien como yo. La admiración por el otro es parte vital de toda relación, olvidarnos de nosotros mismos es el camino más seguro para que nos dejen de amar. 

Segundo, en la noche tome una ducha mental y emocional, así como toma una ducha de rutina todas las mañanas.  Límpiese de lo negativo del día, guardar rencor es mantenerse amargado y caminar hacia la depresión. NO soltar el pasado pesa y termina hundiéndonos. Me encanta esta historia:


Eso también significa que parte de nuestra desintoxicación es aprender a enfocar la situación de la manera más saludable: enfocarse en las soluciones y no en el problema, entonces nuestro cerebro reacciona generando mayores opciones, nuestro estado de ánimo cambia y por ende nos sentimos llenos de energía y nuevas ideas para continuar. EL problema siempre es de enfoque, limpie esa forma de ver la vida siempre enfocada en lo negativo, los problemas y sobretodo en los problemas del ayer. 


Tercer paso, no viva en el futuro. Si la depresión está asociada al pasado, la ansiedad está asociada al futuro. Se nos olvida que el hoy es el ese mañana por el que tanto hemos luchado. 

Nos han educado para ser felices hasta que… lo tengamos todo, prácticamente cuando tengamos algo terminado y perfecto y eso no pasará NUNCA. Siempre que se logra una meta inmediatamente es el punto de salida para otra nueva. No nos dijeron que la felicidad está en el proceso, en el maravilloso viaje que es el descubrimiento del día a día. Por supuesto que debemos saber hacia dónde vamos y como haremos para llegar, pero eso no debe impedirnos disfrutar de cada paso del proceso. 

Olvidar el hoy es olvidarnos de disfrutar del día a día. Hay una regla de oro que uno debe aplicar en la vida: Vivir como si fuera el último día de la vida para disfrutarla y aprender cada día como si fuese a vivir para siempre. 

Queremos tanto llegar, ser y tener que olvidamos lo más importante ¿para qué queremos ser, tener y llegar? Para tener una vida plena y la plenitud está en cada pequeño paso, en cada pequeño logro que nos vuelve más fuertes y más sabios y si los observamos nos dan autoestima, valía y nos llenan de felicidad. 


Vivir en el ahora no es ignorar pasado y futuro, es respetar la enseñanza del pasado y al aplicarlas construir un mejor futuro. 


Cuarto paso, Aleje a las personas tóxicas de su vida. Ser buena persona no es sinónimo de permitir que los demás abusen y poner límites no lo es de ser grosero, malo o egoísta. Simplemente implica valorarnos como personas y dejar claro que nosotros somos quienes tenemos el timón del barco de nuestra vida. Poder expresar claramente: Si, no, quiero, cambie de idea o de planes, me gusta o no me gusta, etc. El punto es: cada uno de nosotros tiene derecho a ser. Y con base en ello tenemos un derecho y una obligación: ser auténticos. 


Las personas tóxicas no solamente son parejas y amigos, pueden ser nuestros familiares cercanos y muchas veces nos encontramos atrapados en la “obligación” de ser bueno y serlo es hacer lo que ellos dicen. La persona que realmente nos ama nos deja ser, cierto nos ayudan a mejorar como personas y nos permiten equivocarnos sin juzgarnos, nos aman pese a nuestros errores siempre y cuando los respetemos y amemos. Las personas tóxicas no respetan, nos confunden, nos hacen creer que su versión es la real y nos descalifican sin piedad frente a otros, pero sobretodo nos hacen dudar de nuestra visión y valoración de nosotros mismos. 


Las personas tóxicas se esconden bajo el disfraz de víctima de la vida a la cual todos le debemos, el mundo le debe, el universo entero le debe. Su toxicidad se basa en la idea de que al merecerse todo los demás debemos llenarlo de felicidad, paz o hacer todo lo posible e imposible porque se sienta amado. Pero él o ella son barriles sin fondo, agujeros negros del espacio… seres insaciables en todo aspecto, y donde el otro siempre, sí SIEMPRE es malo, injusto o no ama suficiente. La cruz que uno carga es imposible de levantar, la víctima es realmente un agresor psicológico para su pareja, sus hijos e incluso sus amigos y personas cercanas, y no es capaz de verlo. 

En la víctima se concentran muchas manifestaciones de toxicidad que pueden presentarse separadamente: el constante mete culpa a otros; el manipulador, el agresivo verbal, el mediocre, etc. Sea cual sea el caso, tenga claro que de usted depende dejarse llevar por ellos y muchas veces la única forma de salvarse en alejándose, otras veces al enfrentarlos empeoran las cosas en el primer momento, pero finalmente terminan aceptando límites, a regañadientes. 

Desintoxicarse en un proceso, de tiempo y disciplina, mejorar nuestra salud mental parte de una premisa básica: Jamás lo intente, decida hacerlo. Cuando uno intenta se da permiso de darse por vencido y dejar de intentarlo. Cuando uno decide hacerlo, pese a los tropiezos y las dificultades uno continua en el proceso, sabiendo que cada problema es un aprendizaje que me acerca a mi meta. Y mi meta es ser perfectible no perfecto.


Lo perfectible es ser cada vez mejor y es un proceso constante que dura toda la vida… Vivir es una aventura maravillosa, siempre y cuando usted decida vivirla. 


miércoles, 3 de mayo de 2017

UNA OPORTUNIDAD MAS

No voy a escribir sobre parejas y cuantas oportunidades hay que darle a cada persona, sino la oportunidad que solemos negar a la persona más importante de nuestra vida: Nosotros mismos.  
Pensamos y repensamos darle una oportunidad a un amor que aún extrañamos o a nuestra pareja que falló, a nuestro subalterno en la oficina, al socio, etc. Pero se nos olvida darnos esa misma evaluación y prioridad a nosotros. Algunas veces parecemos enormes caracoles emocionales cargando sobre nuestros hombros el pasado, en otras ocasiones nos atan personas sin querernos soltar. En ambos casos sufrimos y sufrimos demasiado.

En la primera situación, cuando somos nosotros quienes nos negamos a soltar el pasado es básico evaluar qué es lo que nos mantiene ahí. ¿Culpa?, ¿ilusiones?, ¿venganza?, ¿esperanza?... ¿Qué es tan importante? Que detiene nuestra vida y paralizados vemos cómo queda suspendida en ese punto, pese a que hacemos y aparentemente avanzamos dentro de nosotros está la sensación de estar mal, incluso que somos castigados por lo que paso. 



Todo comienza con un listado honesto y sin anestesia de lo que sentimos y sobretodo sobre de lo que pensamos. No lo que decimos pensar, sino aquellos pensamientos que yacen en el fondo de nuestra mente, a los nos negamos a darles paso y sobretodo nos negamos a darle crédito, pero que al final son los que dirigen nuestra existencia. Reconocer es el primer paso para enfrentar y no hay nada más doloroso que ese parte del proceso, pero es liberadora. 

Como resultado tenemos que ordenar nuestras relaciones pasadas con familiares, amigos o ex parejas, eso no significa que va a ir a buscarlos y establecer un diálogo para sanar. Significa dejar claro que papel tuvieron en nuestra formación como persona, pero que ya no es lo mismo.



Producto de la relación con nuestros padres tenemos formas de ver la vida o expectativas de nosotros mismos, pero no son cárceles. Somos libres de decidir qué vida queremos. Agradezcamos su amor y aceptemos que eran personas normales con aciertos y errores que nos amaron como pudieron, no como nosotros esperábamos y/o necesitábamos. 

Con los amigos hay que aceptar que cada uno tiene su vida, nos acompañan, son nuestros hermanos del alma y muchas veces debemos entender que deben hacer sus vidas, pero no por ello dejan de amarnos. Algunos se quedan para siempre, otros estarán un tiempo y otros definitivamente nunca fueron amigos. Aprender que la amistad es un proceso de construcción que lleva tiempo, requiere demostración y saber recibir y al igual que en pareja saber aceptar que el otro no es una prolongación de mis pensamientos y sentimientos, es otro… que aporta, pero no encarcela. Y es bueno evaluarse uno como amigo: amigo no director de vida. 

En el caso de las ex parejas, la visión es menos objetiva y suele ser más llena de drama. No llenamos expectativas, no fuimos lo que el otro necesitaba, le fallamos o nos fallaron, hoy se da cuenta de muchas cosas que en aquel entonces no valoro…  la lista puede ser interminable. 

Todo eso es cierto, no somos perfectos y el aprendizaje lo da la experiencia, esa experiencia que hoy le permite ver lo inadecuado para el otro y para uno mismo. Es cierto, hay personas que merecen nuestras disculpas y más, pero hasta ahí. 



Nada se gana echando sal a la herida, el otro hizo su vida según sus decisiones. Debe darse permiso de hacer la suya. Agradezca el aprendizaje y el amor que le dieron, reitero cada quien ama como puede no como el otro espera, damos lo mejor de nosotros mismos, pero a veces eso no es suficiente. Por eso el perdón es parte de sanar, no es solamente hacia el otro, es sobre todo a uno mismo por lo que hizo, no hizo y se dejó hacer. Haga un breve recuento de los daños y asuma su parte de la responsabilidad, pero no pierda de vista que en pareja el problema siempre es de dos. 

Liberarse de la carga es parte de poder convivir funcionalmente con nuestro presente. Cuántas personas se van de nuestra vida porque no podemos aceptar su amor, por estar atados al pasado, a cuántas les pasamos la factura de lo que el otro nos hizo, y sobre todo cuánto nos negamos a ser felices porque vivimos viendo hacia atrás sin ver que esto que nos llena y nos hace feliz será la oportunidad que no debemos dejar pasar… por uno mismo, no por el otro. 



Ahora bien, la historia también tiene otro ángulo: el otro no acepta que ya no quiero estar en su vida. Aquí nos encontramos con aquellos que no necesariamente nos aman sino de formas mucho más complejas dicen amarnos, pero son dependientes o de una manera más patológica nos ven como de su propiedad. 

El amor no es un lazo, ni una cadena es una decisión de construir juntos. Obviamente cuando el amor se acaba duele, pero mantener una relación que no funciona es un fracaso, porque ver como triunfo algo que te desgasta, te produce ansiedad, inseguridad, dolor y sufrimiento. El amor es un plus en la vida de alguien, no una factura con intereses que está pagando día a día. Tener a alguien junto a nosotros por cualquier cosa que no sea su decisión es vivir permanentemente en la incertidumbre y es el camino seguro a que nos odien. Sí, que nos odien porque nos volvemos una carga o un malestar, una obligación y una frustración… quien no quería huir de algo así, o quien no se sentiría preso. El amor propio es la base de un amor funcional: me amo y me respeto, por tanto, no admitiré nada que no sea tú deseo autentico de estar conmigo. 


Cuesta aceptamos que el otro se va, creemos que nuestro mundo se derrumbará y sobretodo que no llegará nadie más, que hemos dado tanto, que el otro nos debe y ahí empieza el problema. El otro no nos debe nada, nosotros decidimos dar, amar y entregar, se agradece y se valora y en respeto a ese amor se libera. 




No es fácil aceptar que somos nosotros quien detenemos al otro en función de un cobro, pero en parte del listado objetivo que debemos hacer. Lo quiero aquí, es mío o de nadie. O bien, no tiene derecho a ser feliz después de lo que me hizo y otras cosas por el estilo. El punto es, la otra persona podrá haber hecho lo que sea que hizo, seguirá viviendo a pesar de nuestro resentimiento incluso de nuestro odio, le podemos hacer pedazos el día, pero al final solo lo alejaremos más. Quien queda atrapado en un círculo vicioso es quien no perdona y quien no suelta es quien más sale lastimado. Creemos ganar, pero al final perdemos vida. 
Recuerde que solamente usted es quien mueve las cuerdas de su vida, no es un títere en manos de otros.   Y sobre todo no pierda la perspectiva …



Y parta de una decisión de seguir adelante y para ello es importante que tome en cuenta lo siguiente PIENSA POR UN MOMENTO EN TODO LO QUE SERÍAS CAPAZ DE HACER POR LA PERSONA QUE MÁS AMAS EN EL MUNDO… AHORA, HAZ ESO POR TI