miércoles, 17 de mayo de 2017

EL CIBERESPACIO ¿POSITIVO O NEGATIVO?

Un maestro universitario me enseño que la mejor de las respuestas es “depende” y en este caso se aplica maravillosamente. En general la tecnología como tal puede verse como positiva o negativa en la vida de alguien basada en el uso que cada uno de nosotros le dé. 

Si bien es cierto, ya se habla de retraso mental tecnológico (aunque genera un profundo debate), de la incorporación del acceso a Internet como un derecho humano, etc. Lo que a todos nos queda claro es que la tecnología llegó para quedarse y debemos aprender a convivir con ella para obtener los mayores beneficios posibles sin llegar a ser sus esclavos.

El Internet es una herramienta poderosa, pero su uso se extiende mucho más allá de una herramienta de trabajo a un poderoso agente educativo en todos los aspectos de la vida. Ha llegado a modificar la forma en que socializamos e interactuamos, ahora nos encontramos con la “ciberamistad”, el “ciberamor”, el “cibersexo” y todo el protocolo incluido en ellas. 



El Internet posibilita nuevas formas de interacción social, crea nuevos contextos para la acción y la interacción, reestructura las relaciones sociales existentes, contribuye con nuevos espacios para la autopresentación y la percepción de los demás, también ayuda a transformar las instituciones y organizaciones sociales de las que forma parte.

Todos tenemos criterio suficiente para entender la diferencia entre un amigo de verdad y un mero contacto en una red social, pero es cierto que la concepción de amistad no es la misma para una persona de 50 años que para un adolescente o incluso un niño.



Para los nativos digitales que acumulan cientos de “amigos” con los que comparten a diario fragmentos de su vida: imágenes, estados en Facebook, vídeos… Personas con las que quizás jamás se hayan visto o haga décadas que no se ven y que ellos consideran sus amigos reales.


Trasladamos nuestras convenciones sociales del mundo real al mundo virtual. La Internet no es un mundo virtual vacío o anárquico de reglas de convivencia, sino que expresa perfectamente bien las diferentes formas de ver el mundo real, pero que se expresan bajo nuevos aspectos. Las NETIQUETAS son las reglas de educación o cortesía que utilizamos para comunicarnos a través de distintos medios en la Web. 



Pero también la red tiene sus peligros que igual que en el mundo “real” debemos enseñar a los niños y adolescentes a afrontarlos (infórmese, siempre debe mantenerse informado), debe tener claro que NICKNAME puede ser un indicativo no solamente de rasgos de personalidad, gustos, etc. Son también utilizados como forma de ocultar blogs o páginas de trastornos psicológicos donde comparten información de todo tipo. 



El peligro actual en las redes sociales: CIBER RETO “LA BALLENA AZUL”

Debemos partir del objetivo inicial del creador del reto: Limpiar la escoria social. Se requiere ser invitado o bien solicitar entrar y no todos son aceptados. 


Antes de realizar un acercamiento a un posible perfil de la víctima es necesario aclarar que: se le pregunta al joven si acepta o no, una vez que se acepta no hay vuelta atrás y pasa a ser observado constantemente por un “curador” nombre que  recibe el joven que supervisa un grupo cerrado de personas que están realizando el reto y a quien deben de presentar pruebas de estar cumpliendo cada reto. Si la persona incumple o desea salirse recibe amenazas de parte de los curadores, amenazando de muerte a alguna persona querida para el jugador o jugadora (ya se presentó un caso, no confirmado, de un joven muerto por su hermana negarse a seguir los retos). 

Los cincuenta retos que se encuentran dentro del juego están elaborados de forma tal que el curador adapte cada uno de ellos a los rasgos particulares del jugador, por tanto el conocimiento del sentir y pensar del adolescente son importantes, aquí es donde todo lo publicado en las redes sociales ha sido detalladamente estudiado con la finalidad de estructurar cada elemento de forma tal que lleve al límite emocional al jugador. 

Los adolescentes que podrían ser víctimas de alto riesgo son producto de una familia multi-problemática, con violencia intrafamiliar, padres con trastornos mentales, jóvenes que practican autolesión, problemas adaptativos, etc. Estos jóvenes poseen los rasgos básicos de baja autoestima, problemas de autoimagen, relaciones sociales disfuncionales, problemas de reconocimiento, expresión de emociones y sentimientos, necesidad de pertenencia, reconocimiento y valía. 



En la mayoría de los adolescentes se observa dificultad en el manejo de las relaciones sociales, en la adolescencia encontramos la necesidad de ser parte de grupos diferentes a la familia, razón por la cual observamos ropa y actitud diferenciada a la común en su grupo familiar. Pero integrarse a un grupo requiere elementos comunes a sus participantes, lo que lleva a los jóvenes a cuestionarse sobre sí mismo, la diferenciación de los demás en términos negativos es la llave de entrada a los grupos y subculturas sociales que se orientan a actividades antisociales o a ocultos grupos que realizan actividades socialmente cuestionadas o rechazadas. La visualización por parte de los curadores de estos perfiles se realiza a través de las redes sociales más comunes (actualmente Facebook). 



En este contexto el reto “hacerse un enemigo” se entiende como parte de reafirmar la inadecuación social de la víctima, ya que para entrar a categoría de enemigo los lineamientos son claros, e incluye en el juego de manera indirecta otros jugadores, fomentando el Bullying en los centros escolares y otros conflictos al interior de su grupo, así como exponerse a otras situaciones o personas de riesgo buscando realizar estas actividades. 

En conclusión, las victimas del reto son elegidas a través del estudio minucioso de las redes sociales, por tanto el trabajo con el manejo de las redes sociales por parte de los adolescentes pero conjuntamente el trabajo de prevención de padres y maestros es vital (además de los que desde dentro del ciberespacio pueda hacerse) ya que el perfil de la víctima está cada vez más claro. 

A manera de comentario final no todo en la web es bueno y no todo es malo, simplemente es cuestión de enseñar los criterios que lleven a los niños y adolescentes a tomar las decisiones adecuadas, sin infundir miedo pero procurando orientarlos prudentemente a asumir responsablemente su vida. 


martes, 9 de mayo de 2017

DESINTOXICANDONOS

En un mundo donde la imagen es cada vez más importante, y pese a que digamos que no importa, observamos. Mantener nuestra mente y nuestra alma es también parte de nuestra presentación personal, hay algunas personas que se acercan a nosotros y sentimos que nos dejan agobiados, cansados o tristes. En algunos casos, hasta comentamos: “es tan feo hablar con X, es tan negativo”. Una verdadera nube de tormenta parece estacionada sobre sus cabezas (como en el personaje Mala Suerte, de los Picapiedra). Al final son personas que poco a poco se hunden en estados mentales y emocionales negativos para sí mismos y para el entorno. 


Es normal que tengamos días con problemas, la diferencia es la actitud con que decides enfrentar el día. Algunos deciden que un problema de 5 minutos arruine un día de 24 horas, para otros solo fue un contratiempo que no arruina sus relaciones, ni su trabajo y tampoco su estado de ánimo.

La higiene mental no es cuestión de suerte o que alguien ya es así, todos hemos pasado por procesos dolorosos y aprendimos a fuerza de experiencias que la única forma de salir de los problemas es cambiar nuestra forma de enfrentar la vida, que las actitudes que asumimos se basan en la forma de pensarnos y pensar del mundo.

Haga de los pasos siguientes, su ritual de belleza (hombres y mujeres tenemos un ritual para arreglarnos todos los días). Simplemente inclúyalo. 

Primero, en la mañana, antes de revisar celular, véase al espejo y dígase: Tengo frente a mí a la persona que más amo en el universo. 

Cierto que es maravilloso encontrar un mensaje de buenos días de la persona adecuada y significativa, pero no puede ser la base de nuestra valía y autoestima; que alguien nos ame y le amemos es definitivamente un regalo maravilloso del universo (es mágico, si quiere verlo así) pero no podemos amar a nadie si no nos amamos a nosotros mismos, y nadie es capaz de llenar nuestra necesidad por mucho amor que nos brinde si no somos capaces de ver y valorar lo que nos está brindando. 

Verbalizar que nos amamos es un paso vital para la salud mental, al principio cuesta creerlo y más aún cuando nos han enseñado que amar a los demás es primero, pero nadie puede dar lo que no tiene. Al final tratamos a los demás como un reflejo de cómo nos vemos. 


Le pregunto ¿Para quién ama a su pareja? ¡Para usted! Siempre es la misma respuesta. Se cuida de su pareja con el mismo amor que tenemos por nosotros. Es tan difícil entender que el razonamiento lógico es: me amas a mí por tanto si yo no valgo la pena tú eres tonto o incapaz por amar a alguien como yo. La admiración por el otro es parte vital de toda relación, olvidarnos de nosotros mismos es el camino más seguro para que nos dejen de amar. 

Segundo, en la noche tome una ducha mental y emocional, así como toma una ducha de rutina todas las mañanas.  Límpiese de lo negativo del día, guardar rencor es mantenerse amargado y caminar hacia la depresión. NO soltar el pasado pesa y termina hundiéndonos. Me encanta esta historia:


Eso también significa que parte de nuestra desintoxicación es aprender a enfocar la situación de la manera más saludable: enfocarse en las soluciones y no en el problema, entonces nuestro cerebro reacciona generando mayores opciones, nuestro estado de ánimo cambia y por ende nos sentimos llenos de energía y nuevas ideas para continuar. EL problema siempre es de enfoque, limpie esa forma de ver la vida siempre enfocada en lo negativo, los problemas y sobretodo en los problemas del ayer. 


Tercer paso, no viva en el futuro. Si la depresión está asociada al pasado, la ansiedad está asociada al futuro. Se nos olvida que el hoy es el ese mañana por el que tanto hemos luchado. 

Nos han educado para ser felices hasta que… lo tengamos todo, prácticamente cuando tengamos algo terminado y perfecto y eso no pasará NUNCA. Siempre que se logra una meta inmediatamente es el punto de salida para otra nueva. No nos dijeron que la felicidad está en el proceso, en el maravilloso viaje que es el descubrimiento del día a día. Por supuesto que debemos saber hacia dónde vamos y como haremos para llegar, pero eso no debe impedirnos disfrutar de cada paso del proceso. 

Olvidar el hoy es olvidarnos de disfrutar del día a día. Hay una regla de oro que uno debe aplicar en la vida: Vivir como si fuera el último día de la vida para disfrutarla y aprender cada día como si fuese a vivir para siempre. 

Queremos tanto llegar, ser y tener que olvidamos lo más importante ¿para qué queremos ser, tener y llegar? Para tener una vida plena y la plenitud está en cada pequeño paso, en cada pequeño logro que nos vuelve más fuertes y más sabios y si los observamos nos dan autoestima, valía y nos llenan de felicidad. 


Vivir en el ahora no es ignorar pasado y futuro, es respetar la enseñanza del pasado y al aplicarlas construir un mejor futuro. 


Cuarto paso, Aleje a las personas tóxicas de su vida. Ser buena persona no es sinónimo de permitir que los demás abusen y poner límites no lo es de ser grosero, malo o egoísta. Simplemente implica valorarnos como personas y dejar claro que nosotros somos quienes tenemos el timón del barco de nuestra vida. Poder expresar claramente: Si, no, quiero, cambie de idea o de planes, me gusta o no me gusta, etc. El punto es: cada uno de nosotros tiene derecho a ser. Y con base en ello tenemos un derecho y una obligación: ser auténticos. 


Las personas tóxicas no solamente son parejas y amigos, pueden ser nuestros familiares cercanos y muchas veces nos encontramos atrapados en la “obligación” de ser bueno y serlo es hacer lo que ellos dicen. La persona que realmente nos ama nos deja ser, cierto nos ayudan a mejorar como personas y nos permiten equivocarnos sin juzgarnos, nos aman pese a nuestros errores siempre y cuando los respetemos y amemos. Las personas tóxicas no respetan, nos confunden, nos hacen creer que su versión es la real y nos descalifican sin piedad frente a otros, pero sobretodo nos hacen dudar de nuestra visión y valoración de nosotros mismos. 


Las personas tóxicas se esconden bajo el disfraz de víctima de la vida a la cual todos le debemos, el mundo le debe, el universo entero le debe. Su toxicidad se basa en la idea de que al merecerse todo los demás debemos llenarlo de felicidad, paz o hacer todo lo posible e imposible porque se sienta amado. Pero él o ella son barriles sin fondo, agujeros negros del espacio… seres insaciables en todo aspecto, y donde el otro siempre, sí SIEMPRE es malo, injusto o no ama suficiente. La cruz que uno carga es imposible de levantar, la víctima es realmente un agresor psicológico para su pareja, sus hijos e incluso sus amigos y personas cercanas, y no es capaz de verlo. 

En la víctima se concentran muchas manifestaciones de toxicidad que pueden presentarse separadamente: el constante mete culpa a otros; el manipulador, el agresivo verbal, el mediocre, etc. Sea cual sea el caso, tenga claro que de usted depende dejarse llevar por ellos y muchas veces la única forma de salvarse en alejándose, otras veces al enfrentarlos empeoran las cosas en el primer momento, pero finalmente terminan aceptando límites, a regañadientes. 

Desintoxicarse en un proceso, de tiempo y disciplina, mejorar nuestra salud mental parte de una premisa básica: Jamás lo intente, decida hacerlo. Cuando uno intenta se da permiso de darse por vencido y dejar de intentarlo. Cuando uno decide hacerlo, pese a los tropiezos y las dificultades uno continua en el proceso, sabiendo que cada problema es un aprendizaje que me acerca a mi meta. Y mi meta es ser perfectible no perfecto.


Lo perfectible es ser cada vez mejor y es un proceso constante que dura toda la vida… Vivir es una aventura maravillosa, siempre y cuando usted decida vivirla. 


miércoles, 3 de mayo de 2017

UNA OPORTUNIDAD MAS

No voy a escribir sobre parejas y cuantas oportunidades hay que darle a cada persona, sino la oportunidad que solemos negar a la persona más importante de nuestra vida: Nosotros mismos.  
Pensamos y repensamos darle una oportunidad a un amor que aún extrañamos o a nuestra pareja que falló, a nuestro subalterno en la oficina, al socio, etc. Pero se nos olvida darnos esa misma evaluación y prioridad a nosotros. Algunas veces parecemos enormes caracoles emocionales cargando sobre nuestros hombros el pasado, en otras ocasiones nos atan personas sin querernos soltar. En ambos casos sufrimos y sufrimos demasiado.

En la primera situación, cuando somos nosotros quienes nos negamos a soltar el pasado es básico evaluar qué es lo que nos mantiene ahí. ¿Culpa?, ¿ilusiones?, ¿venganza?, ¿esperanza?... ¿Qué es tan importante? Que detiene nuestra vida y paralizados vemos cómo queda suspendida en ese punto, pese a que hacemos y aparentemente avanzamos dentro de nosotros está la sensación de estar mal, incluso que somos castigados por lo que paso. 



Todo comienza con un listado honesto y sin anestesia de lo que sentimos y sobretodo sobre de lo que pensamos. No lo que decimos pensar, sino aquellos pensamientos que yacen en el fondo de nuestra mente, a los nos negamos a darles paso y sobretodo nos negamos a darle crédito, pero que al final son los que dirigen nuestra existencia. Reconocer es el primer paso para enfrentar y no hay nada más doloroso que ese parte del proceso, pero es liberadora. 

Como resultado tenemos que ordenar nuestras relaciones pasadas con familiares, amigos o ex parejas, eso no significa que va a ir a buscarlos y establecer un diálogo para sanar. Significa dejar claro que papel tuvieron en nuestra formación como persona, pero que ya no es lo mismo.



Producto de la relación con nuestros padres tenemos formas de ver la vida o expectativas de nosotros mismos, pero no son cárceles. Somos libres de decidir qué vida queremos. Agradezcamos su amor y aceptemos que eran personas normales con aciertos y errores que nos amaron como pudieron, no como nosotros esperábamos y/o necesitábamos. 

Con los amigos hay que aceptar que cada uno tiene su vida, nos acompañan, son nuestros hermanos del alma y muchas veces debemos entender que deben hacer sus vidas, pero no por ello dejan de amarnos. Algunos se quedan para siempre, otros estarán un tiempo y otros definitivamente nunca fueron amigos. Aprender que la amistad es un proceso de construcción que lleva tiempo, requiere demostración y saber recibir y al igual que en pareja saber aceptar que el otro no es una prolongación de mis pensamientos y sentimientos, es otro… que aporta, pero no encarcela. Y es bueno evaluarse uno como amigo: amigo no director de vida. 

En el caso de las ex parejas, la visión es menos objetiva y suele ser más llena de drama. No llenamos expectativas, no fuimos lo que el otro necesitaba, le fallamos o nos fallaron, hoy se da cuenta de muchas cosas que en aquel entonces no valoro…  la lista puede ser interminable. 

Todo eso es cierto, no somos perfectos y el aprendizaje lo da la experiencia, esa experiencia que hoy le permite ver lo inadecuado para el otro y para uno mismo. Es cierto, hay personas que merecen nuestras disculpas y más, pero hasta ahí. 



Nada se gana echando sal a la herida, el otro hizo su vida según sus decisiones. Debe darse permiso de hacer la suya. Agradezca el aprendizaje y el amor que le dieron, reitero cada quien ama como puede no como el otro espera, damos lo mejor de nosotros mismos, pero a veces eso no es suficiente. Por eso el perdón es parte de sanar, no es solamente hacia el otro, es sobre todo a uno mismo por lo que hizo, no hizo y se dejó hacer. Haga un breve recuento de los daños y asuma su parte de la responsabilidad, pero no pierda de vista que en pareja el problema siempre es de dos. 

Liberarse de la carga es parte de poder convivir funcionalmente con nuestro presente. Cuántas personas se van de nuestra vida porque no podemos aceptar su amor, por estar atados al pasado, a cuántas les pasamos la factura de lo que el otro nos hizo, y sobre todo cuánto nos negamos a ser felices porque vivimos viendo hacia atrás sin ver que esto que nos llena y nos hace feliz será la oportunidad que no debemos dejar pasar… por uno mismo, no por el otro. 



Ahora bien, la historia también tiene otro ángulo: el otro no acepta que ya no quiero estar en su vida. Aquí nos encontramos con aquellos que no necesariamente nos aman sino de formas mucho más complejas dicen amarnos, pero son dependientes o de una manera más patológica nos ven como de su propiedad. 

El amor no es un lazo, ni una cadena es una decisión de construir juntos. Obviamente cuando el amor se acaba duele, pero mantener una relación que no funciona es un fracaso, porque ver como triunfo algo que te desgasta, te produce ansiedad, inseguridad, dolor y sufrimiento. El amor es un plus en la vida de alguien, no una factura con intereses que está pagando día a día. Tener a alguien junto a nosotros por cualquier cosa que no sea su decisión es vivir permanentemente en la incertidumbre y es el camino seguro a que nos odien. Sí, que nos odien porque nos volvemos una carga o un malestar, una obligación y una frustración… quien no quería huir de algo así, o quien no se sentiría preso. El amor propio es la base de un amor funcional: me amo y me respeto, por tanto, no admitiré nada que no sea tú deseo autentico de estar conmigo. 


Cuesta aceptamos que el otro se va, creemos que nuestro mundo se derrumbará y sobretodo que no llegará nadie más, que hemos dado tanto, que el otro nos debe y ahí empieza el problema. El otro no nos debe nada, nosotros decidimos dar, amar y entregar, se agradece y se valora y en respeto a ese amor se libera. 




No es fácil aceptar que somos nosotros quien detenemos al otro en función de un cobro, pero en parte del listado objetivo que debemos hacer. Lo quiero aquí, es mío o de nadie. O bien, no tiene derecho a ser feliz después de lo que me hizo y otras cosas por el estilo. El punto es, la otra persona podrá haber hecho lo que sea que hizo, seguirá viviendo a pesar de nuestro resentimiento incluso de nuestro odio, le podemos hacer pedazos el día, pero al final solo lo alejaremos más. Quien queda atrapado en un círculo vicioso es quien no perdona y quien no suelta es quien más sale lastimado. Creemos ganar, pero al final perdemos vida. 
Recuerde que solamente usted es quien mueve las cuerdas de su vida, no es un títere en manos de otros.   Y sobre todo no pierda la perspectiva …



Y parta de una decisión de seguir adelante y para ello es importante que tome en cuenta lo siguiente PIENSA POR UN MOMENTO EN TODO LO QUE SERÍAS CAPAZ DE HACER POR LA PERSONA QUE MÁS AMAS EN EL MUNDO… AHORA, HAZ ESO POR TI




miércoles, 29 de marzo de 2017

TERMINO NUESTRO CICLO JUNTOS... Y AHORA

Estuvimos juntos el tiempo que debíamos estar juntos. El ciclo de la relación terminó.  Los motivos pueden ser tantos y muy variados (es tema de otra entrada del Blog) pero nos duele.




En el primer momento, hay reacciones diversas: algunos se aferran al pasado, otros quieren correr al futuro, el punto es huir de nuestros sentimientos y pensamientos.  

¡Sí! huir. El dolor en algunos casos llega a sentirse físicamente. Nos devasta arrasando todo alrededor, muchas veces nos aislamos en el dolor y la rabia. No escuchamos, no queremos hacerlo, las palabras de consuelo o hacernos ver que es lo que tenía que pasar nos molestan o no hieren. Queremos gritar a todos y por todo o nos hundimos en el silencio, se siente un hueco en el pecho y un enorme vacío… si es la parte que se queda enamorada o herida. No se entienden las razones y aunque nos den explicaciones no son suficientes para nosotros, de hecho hay que entender que ninguna explicación es suficiente. Que nos digan algo es menos doloroso pero no más comprensible.  

Usualmente los que se toman el tiempo de tomar la decisión y la tienen clara, no se sienten así, duele pero no devasta, se siente raro y la cotidianidad se vuelve extraña pero en definitiva se trabaja por construir algo positivo. Trabajar el duelo en la relación comenzó mucho tiempo antes para aquel que está claro que sus esfuerzos o su trabajo en pro de la relación están agotados y pese al dolor está satisfecho de lo entregado.

En ambos casos se siente dolor, pero no para los dos es sufrimiento. Cada quien se mueve a su ritmo y con sus características personales lo maneja de forma particular, pero en ambos casos se siente y duele. 

Nos han educado para sentir cada rompimiento amoroso como un fracaso, nos vemos inundados de frases: 


Es cierto, hay mucho recuerdo común, muchas ilusiones que se desvanecen, proyectos de vida truncados, etc. Pero no significa que el otro nunca nos quiso, simplemente quiere decir que ya no nos quiere.   

Con ese pensamiento o similares comienza la fase de enojo y cólera hacia el otro y hacia el mundo, cuando nos “embriaga” (si leyó bien,  embriaga) el resentimiento y la frustración. La “cacería de brujas” buscando culpables y momentos de “posible salvación” nos lleva a pensar que “NUNCA” nos amaron, que todo era mentira y que siempre hubo falsedad, eso es ser cruel con nosotros mismos e injustos con el otro. 

El proceso de “hacerse novelas en la cabeza” (de varias temporadas y variados finales) solamente nos sirve para empeorar nuestro ánimo y convertirnos en auténticas cargas para nuestras amistades e incluso para nosotros mismos.  

El amor no es eterno, para que el amor perdure debe de trabajarse en ello, decidir amar es tan importante como la “química que debe existir entre los miembros de la pareja”, sin esa combinación ninguna relación puede funcionar.  

Que el amor haya abandonado a uno o a ambos en la relación puede ser un proceso tan sutil que no vemos que ocurre, cuando lo percibimos el amor y la pasión sucumbieron ante la indiferencia, la rutina, el egoísmo, la sobre exigencia y una variada gama de problemas. 

La rabia es un proceso normal porque nos sentimos desvalorizados, abandonados e incluso humillados cuando la persona que amamos se aleja de nosotros, pero el camino a superar el duelo es comenzar a perdonar. Y la mayoría no estamos dispuestos a hacerlo, confundimos perdón con ir a hablar con el otro, y no necesariamente es así… el perdón es para estar en paz con nosotros mismos. Perdonar es dar gracias por el aprendizaje y todo aquello que el otro nos dio, probablemente en este momento no veamos cosas positivas pero con el paso del tiempo y al bajar el dolor veremos los aprendizajes. 

Algunos pasan años sin superar el duelo por no aceptar que perdonar al otro es lo mejor, creen que odiar y resentir los vuelve fuertes y más capaces de salir de la relación, cuando el proceso es absolutamente lo contrario. Perdonando al otro dejamos espacio para comenzar de nuevo, y eso no significa que alguien llegue inmediatamente, cada uno tiene su propio ciclo. 

Cuando comenzamos a perdonar al otro activamos nuestro propio proceso de perdón, es este último paso el que nos permite recomenzar. 




Perdonar lo que permitimos que pasara: lo que sabíamos que estaba mal pero que en ningún momento quisimos enfrentar por miedo a perder al otro, o porque pensamos que se solucionaría solo. Por aquellas acciones que pudimos haber hecho  no hicimos y aquellas que no debíamos de haber realizado. Por aquellos momentos en que no éramos felices y en lugar de buscar soluciones esperamos que el otro simplemente nos hiciera feliz… por desear que el otro nos hiciera feliz y volverlo una obligación, sin aportar nada para que supiera que hacer. Cuando se nos olvida que somos responsables de nuestra felicidad y responsabilizamos al otro de ello. Cuando exigimos tanto que se nos olvida ver lo que recibimos. Y la lista se puede alargar indefinidamente. 

Perdonarnos es vaciarnos de aquello que ya es parte del pasado, dejar la lección aprendida en nuestra experiencia y comenzar de nuevo… El amor si es para siempre, (nuestra capacidad de amar esta siempre ahí) lo que pasa es que cambia de destinatario. 

domingo, 12 de febrero de 2017

El amor ¿cura?

El amor es maravilloso y terapéutico. El problema es que confundimos al amor con quien lo administra. Cuesta entenderlo y sobretodo aceptar que nuestra persona ideal no es igual a amor… El amor es sentimiento, decisión, emoción, etc.,  no una persona. 


Cuando comprendemos que amar es un proceso que implica, mucho más allá de querer al otro, sentir que lo necesitamos para respirar, vivir y soñar, que amar es más que un quiero estar contigo y sueño con despertar a tu lado y se convierte en una decisión de luchar juntos contra las dificultades, la adversidad, los problemas, los desencuentros, entonces y solamente entonces empezamos a amar.  

La historia de la media naranja, es eso una historia para responsabilizar a otra persona de nuestra vida, felicidad, realización, etc. Somos seres completos y queremos compañía y sin duda apoyo, comprensión, aceptación, etc., sobretodo de la persona que elegimos para acompañarnos a vivir la cotidianidad. 

Hago énfasis en las palabras claves: QUEREMOS y ELEGIMOS, en ambos casos implica decidir de manera libre y voluntaria a la persona con quien vamos a compartir el amor, construirlo día a día y enfrentar los problemas que se presenten.  Eso del amor idealizado como un remanso de paz, plena felicidad para siempre, etc., es una de las visiones más dañinas y disfuncionales del amor. En una relación de pareja hay que estar plenamente consciente de que se debe trabajar para superar los problemas, que la paz requiere acuerdos y respeto a los mismos, que la fidelidad es una decisión personal y mantenerla requiere superar retos y tentaciones, que la sexualidad no es espontanea, sino que debe hablarse, negociarse y comprometerse a mantenerla viva y saludable y un muy largo etcétera.


Lo que difícilmente comprendemos es que amar a otro tiene una condición previa: amarse a uno mismo y poder estar solo. 

Pregunto ¿Para quién amas a tu pareja?, lógica respuesta: Para mí, la amo para estar conmigo, compartir, etc. De acuerdo, ahora evalúa como te tratas a ti mismo, como te cuidas y valoras, etc. Ese es el punto clave, como amamos para nosotros mismos el valor y respeto propio es la base de la forma en que amamos, tratamos y respetamos al otro. La frase bíblica es por mucho la más sabia sobre el amor: Amaras a tu prójimo como a ti mismo. Solamente en la medida que somos capaces de amarnos desarrollamos la capacidad de amar al otro, si nos aceptamos, valoramos, comprendemos, etc., somos capaces de hacer lo mismo por el otro. 


Ahora, enfoquémonos a entender la capacidad de estar solos. Cuando amar a otro es una decisión de compartir y sobretodo convivir y no una necesidad, el  bienestar del otro es importante, le permito ser y lo impulso a continuar desarrollándose como persona, que el otro sea pleno me hace feliz, y yo también estoy construyendo mi vida y siendo pleno. Ambos somos parte importante en la vida del otro, estamos dispuestos a negociar, cumplir, apoyar, etc., la relación. En resumen, estamos dispuestos a construir la relación, a amarnos y superarnos día a día como pareja. Construir con reciprocidad, ser presencia en la cotidianidad y sobretodo y principalmente a ver la relación como una de las inversiones más importantes de la vida (la otra son los hijos), pregúntate: El punto es que ponemos como socio de vida al otro en algo mucho más importante  que nuestros ahorros, ponemos presente, futuro, economía, sueños, etc. Todo lo que vamos a construir individual, como pareja y familia en manos de una persona dejándonos llevar por la sensación de estar “ilusionados”, por eso el amor para que sea para toda la vida debe ser una decisión. 

¿Le daría todos los ahorros de mi vida a mi pareja para que los invirtiera? Evalúa tu respuesta muy detenidamente: Algunos, lo harían sin evaluar seriamente los pros y contras, lo harías solamente porque lo quieres y te cae bien. Otros, se lo darían con miedo y casi seguro o segura que no hará algo positivo para ambos, etc. Algunas personas, inmediatamente pensaron: NO, jamás. Y hay otras posibilidades. 


El vídeo es  muy realista en la mayoría de aspectos, definitivamente en el entrelineas esta lo mejor del mensaje EL AMOR SE CONSTRUYE DÍA A DÍA, ES UNA DECISIÓN COTIDIANA Y CONSTANTE… 


Por tanto, respondo la pregunta inicial: El amor cura cuando la persona que lo administra entiende que el amor no es solamente una emoción, sino decidir día a día por el otro, con todos sus problemas y con todas sus virtudes. 

martes, 7 de febrero de 2017

VIVIR CON MIEDO

Miedo, tanto miedo a tantas cosas, sobre todo a lo que no conocemos.  Miedo a lo vivido, a que las cosas cambien, pero también a que sigan igual. Miedo a no disfrutar la vida y miedo a tomar riesgo. Así hay muchas cosas que al mismo tiempo nos atraen y les tememos. 



El miedo es parte normal de nuestra vida, es un mecanismo de sobrevivencia, nos alerta de peligros. Bien llevado se llama prudencia. Nos sirve para no asumir riesgos innecesarios, pero al mismo tiempo nos alerta de llevar a cabo las cosas sin reflexión y llevados por nuestros impulso.  Ser prudente es una “necesidad” social para desarrollarnos en los diversos ámbitos de nuestra vida, nos permite respetar al otro y al mismo tiempo nos hace respetarnos. 



Nacemos con miedos instintivos para poder sobrevivir, pero usualmente nos enseñan a qué temer desde nuestra infancia. Posteriormente las experiencias vividas y como las interpretamos van creando nuevos, desechamos algunos y otros se mantienen pese al paso de la experiencia y el conocimiento adquirido.  

Los lemas actuales se centran en enfrente sin miedo, vencer sus miedos, etc. y me parece muy bien, pero suena fácil y no lo es. E incluso muchos aseguran no temer a nada, pero cuando se profundiza en sus vidas personales el miedo está ahí, solo que escondido y agazapado en algún área no visible al mundo; si alguien afirma no haber temido algo nunca, es hora de pensar que hay alguna patología de por medio. 

Claro que hay personas que reconocen que han tenido miedo, eso sí es real y expresan como fue su lucha, e incluso hay quien expresa su deseo por salir de esa situación en la actualidad. Una de las formas más eficaces de superar es enfrentar, si enfrentar, paulatinamente, consciente de los recursos y capacidades que se poseen para hacerlo, teniendo claro que es un proceso en el cual habrá avances y retrocesos y que eso no nos vuelve menos aptos.



De las fobias hablaremos en otro momento, pero hoy nos centraremos en hablar de dos de los temores más frecuentes: el miedo al compromiso, que se expresa más abiertamente, y el temor a la soledad, que se oculta incluso de uno mismo. 

Quitemos el tabú que solamente los hombre temen al compromiso de tener pareja, es cada vez más frecuente escuchar a mujeres decir que no quieren casarse o tener hijos, es perfecto cuando se hace por convicción y enfrentan a las críticas sin temor.  Y lo mismo aplica para muchos hombres.

El temor al compromiso no se basa en ninguna convicción, sino en una emoción surgida  de una experiencia vivida como protagonista u observador cercano. Comprometerse es arriesgarse a sufrir, a exponerse al abandono o bien a las responsabilidades que implica el vínculo. Para vencerlo hay que enfrentar el dolor oculto tras ese rechazo a establecer una relación de pareja, pueden haber sido nuestros padres o una experiencia profundamente dolorosa en nuestra adolescencia o primera juventud, el punto es entender que no somos culpables de lo que paso, en una relación es siempre de dos la responsabilidad. Debemos aprender y superar nuestros errores. NO hay una sola persona que no haya vivido algún problema en el amor.  

El temor a la soledad puede vivirse desde vivencias totalmente diferentes: La primera es el no sentirnos atractivos y tener un historial de inicios de relaciones frustradas en los primero días por problemas     que se consideran absurdos o muy leves. La segunda, el aceptar cualquier persona como pareja antes de sentirnos solos, no amamos al otro, pero estar con compañía se vuelve una necesidad imperiosa que nos hace correr tras el amor.  Una tercera manifestación es el mantenernos en relaciones agotadas, toxicas o poco funcionales con tal de no estar solos.  Y finalmente, aquellos que suelen elegir parejas poco estables y que usualmente temen al compromiso, que van de relación en relación sin construir vínculos. 

Sea cual sea la situación, en el fondo el temor es el de no ser lo suficientemente dignos de ser amados. El sentimiento de ser poco querible se traduce en comportamientos que producen una profecía auto cumplida. En el temor a la soledad se da un fenómeno peculiar, la persona teme estar sola pero con su comportamiento suele alejar a los demás, es tanta su ansiedad y control sobre el otro que termina alejando a quienes ama por su inseguridad. 



Controlar estos miedos es un proceso que implica comenzar aceptando que el temor y la ansiedad no están causados por alguien o algo fuera de ti, sino basados en lo que piensas y sientes de ti mismo: La forma en que te percibes, valoras y sobre todo si te consideras digno de ser amado, apreciado y respetado define tus miedos y actitudes positivas o negativas ante la vida en todos sus aspectos. 

Una vez que tengas claras tus percepciones de ti mismo, debes realizar una “prueba de realidad”, es decir, contrastar lo que las diferentes circunstancias  te demuestran y lo que otras personas comentan sobre ti. Es importante en este punto que no te desvalorices diciendo que lo que ha ocurrido de bueno y positivo por suerte o que lo que te dicen es por lastima o quedar bien. Simplemente comienza por aceptar que así es. 

Observa como en lo anterior empezaste a ver lo negativo y de eso sí te responsabilizaste, esa actitud es la que debes aprender a manejar. La frase LO BUENO ES SUERTE Y LO MALO ES TU CULPA, en todas sus variantes es lo que te hace bajar tu motivación, autoestima y te inclina a acciones negativas. 

Vencer los miedos implica superar esta forma de pensar y empezar a actuar. A medida que actúas vas reforzando lo positivo y acercándote más a controlar tu vida, mejorar tu autoestima y darte cuenta que eres más fuerte que el miedo.