martes, 12 de julio de 2016

EN PAREJA...

Hace algunas semanas hablamos de algunos de los factores que suelen hacer que las parejas funcionen a largo plazo.  Usualmente expreso que el amor que funciona “vuela bajo, a ras de piso”, no es porque el romance y la ilusión no sean parte de una relación, claro que sí. Pero por si mismos no pueden mantener la relación, es importante tener claro que la ilusión y el romance se construyen "conscientemente" (con ciencia y consciencia) en pareja, es necesario decidir y mantenerlo como una de las partes que nos gusta de “la intimidad emocional” que todos deseamos tener.





El problema se presenta cuando dejamos a la espontaneidad ser quien estructure el romance y las ilusiones de nuestra relación. El trabajo, las preocupaciones y un sin fin de actividades y pensamientos del día a día terminaran haciendo de nosotros la persona menos romántica y carente de ilusiones en pareja. Cuando decidimos hacer tiempo para nosotros mismos y para nuestra pareja la perspectiva es otra: podemos estar estresados y llenos de problemas pero sabemos que un día especifico o una hora específica “es nuestra” es para compartir con alguien que nos ama, que en ese momento podemos alejarnos del mundo y distraernos, encontrar paz y afecto, independientemente de nuestros fracasos o nuestros triunfos.  Ahí en “nuestro espacio” podemos dar rienda suelta a la espontaneidad y la “locura” propia del romance y el erotismo. Pero si no deciden respetar ni siquiera esos espacios menos aún podemos decir de hablar de romances espontáneos y detalles solamente porque sí.

En treinta años de atender parejas, todas sin excepción, terminaron agradeciendo la construcción de estos momentos y afirman a la fecha que mejoro su intimidad emocional, intelectual y sin duda la física. La parte de la espontaneidad  y la construcción de otros momentos fuera de las indicadas en los procesos terapéuticos se fue haciendo parte de la construcción funcional de las relaciones… pero la mayoría de nosotros prefiere creer que el romance en una parte natural del amor, y ¡si, lo es! Cuando le damos los espacios para desarrollarse sin duda surgen aquellos elementos que nuestras ideas de romance y entrega mutua nos permiten. (Aun así, mantenga los pies en la tierra, parta de la objetiva visión de quien es su pareja. NO dejara de ser quien es, solo pondrá el romance que desde su carácter pueda dar y lo que aprenda poco a poco. Así que, paciencia)

Aceptando el riesgo de dejar fuera varios elementos que puedan resultar importantes para muchas personas y no pretendiendo reducir toda la experiencia afectiva a ellos, una buena relación afectiva requiere al menos seis componentes:

  1. Deseo-Atracción. No es posible crearla artificialmente, “nos gusta y punto”, “hay química, electricidad, ese algo que no sé qué es, etc.” No se reduce al concepto de sexo sino que es “antojo total”, es mucho más allá que el antojo de lo físico, es el magnetismo por su esencia y la persona en su totalidad: “lo que él/ella es”.

Y aquí para gustos: colores, formas, tamaños, etc. Cada uno de nosotros debe ver a su pareja “como el plato más suculento del menú”. Puede que a los demás les parezca extraña o inadecuada nuestra elección, pero al final “la química responde a muchos elementos físicos y también psicológicos”, es innegable el peso de nuestra infancia y nuestro pasado en la elección.

La atracción es un “imán”, cuantas veces escuchamos frases como: me enamore de la voz, las actitudes, etc. Pero en general, aunque una característica nos llamó la atención “el deseo es de la totalidad de la persona”. No podemos desligar en un momento el físico de lo emocional y sin duda de lo intelectual.

Por eso las románticas frases de “me gusta todo de ti” y “donde estabas todo este tiempo” no son solo frases… es nuestro cerebro colmado de atracción y deseo “completo y total” del otro.

  1. Admiración: No está necesariamente relacionado con lo anterior, pero cuando ocurren juntos es una explosión.

La admiración es el amor interpersonal requiere del encanto y la fascinación por la valía personal del ser amado. Implica un reconocimiento impregnado de sombro y envidia de la buena. Sin llegar a extremos de culto a la personalidad, la admiración por la pareja conlleva un sentimiento de orgullo por estar a su lado. El reconocimiento de rasgos positivos no es suficiente debe cierta dosis de éxtasis: el rasgo o condición reconocida como especial debe generar algún deslumbramiento sin llegar a fanatismo

Mantener una actitud de admiración por la pareja, requiere un sobreponerse e incluso luchar contra la rutina y la cotidianidad. No creer que conozco a mi pareja sino estar en la disposición de ver al otro desarrollarse en los diversos aspectos de su vida y de nuestra vida.  A veces, tenemos un maravilloso ser humano a nuestro lado y se nos olvida conocerlo y reconocerlo… verte cada día, implica descubrirte. Sonara cursi (raro en mi) pero somos el mismo río pero no somos la misma agua. Es delicioso y refrescante encontrar cada día al amor de nuestra vida.

  1. Humor-Sintonía: Sintonía se refiere a esa especie de química mental, es ese coincidir de gustos y preferencia en cantidades suficientes como para sentirse de mismo grupo. Es estar al unísono pero no necesariamente con igual intensidad, es sentir que no se está con el enemigo o con algún extraterrestre.

El humor compartido es uno de los principales indicadores de que están sintonizados: la risa es el camino más corto entre dos persona El sentido del humor solamente requiere dejar salir la fantasía. El humor es esencial en la química mental y la manera más alegre y creativa de entrar en sintonía.

Las parejas funcionales tienen comunicación verbal definitivamente muy bien establecida, pero tiene una capacidad de “percibir” al otro. Disfrutar de su compañía, sea compartiendo simplemente el espacio y estar cómodos hasta el compartir intimidad emocional y física sin sentirse invadidos.

  1. Sensibilidad-Entrega: Es la capacidad de ser un buen receptor afectivo, sin llegar a ser dependiente, y un buen dador, sin caer en el servilismo. Preocuparse por la persona que se ama no implica abandonar las propias necesidades.

Reitero que el peor enemigo del amor no es la indiferencia, aunque lo mata lentamente, el enemigo número uno  es la dependencia, el servilismo y con ellos aunque encubiertos el sobre control.

Puedo sentir tu dolor o tu angustia pero no puedo derrumbarme contigo porque necesitas mi apoyo, pero ambos pueden y deben tener ese derecho. Quitemos el estereotipo del hombre fuerte e insensible que siempre debe estar firme para apoyarnos a las mujeres. Ellos sienten y sienten profundamente… ellos también necesitan un abrazo y un te amo aquí estoy.

El amor es una construcción de un nosotros donde no se pierden el mundo de nadie, es aquel espacio donde puedo ser auténtico y aceptado… el amor es una decisión consciente de conocerme y conocerte. (Otra vez sonó cursi)

  1. Respeto: Dejar ser, intentar la mayor aceptación posible de la otra persona, no dañar ni lastimar , propender a la libertad de la pareja con todo lo que ello implique, es amar respetuosamente.

Respetar implica, probablemente el reto más grande de cualquier pareja. En las primeras etapas de la relación se suelen difuminar los límites y en nombre del amor nos olvidamos de nosotros mismos por hacer feliz al otro, y luego cuesta replantear límites.

Respeto al otro es aceptar que tiene su vida y no somos nosotros quien debemos decidir por él/ella, sino que tenemos partes de nuestra vida que debemos caminar solos porque es nuestro trabajo por ejemplo, pero que contamos con el otro como apoyo e incluso como compañero en la construcción económica de la familiar.

  1. Comunicación-Honestidad: Asertividad. “Si no hay buena comunicación, la relación desaparece, porque no habrá dos personas unidas sino dos monólogos aislados”

La comunicación de pareja es probablemente una de las más difíciles de construir, muchos dicen que hablan mucho y que se cuentan las cosas, pero comunicarse es mucho más que contar y  poner atención. Muchas personas me dicen que las interrogan pero no se sienten escuchadas, muchos sienten que son juzgados al conversar con su pareja, y un largo etc.

Comunicarse implica aprender a construir un diccionario común de pareja que me permita poner comprender e interactuar desde un entendimiento mutuo.

En mi experiencia clínica, este punto es  una de las formas más complejas, maravillosas y fascinantes de amar…


domingo, 3 de julio de 2016

MI PAREJA, MI ENEMIGO

Estoy consciente que el titulo suena bastante fuerte y que para la mayoría de nosotros piensa que eso es IMPOSIBLE, que cosas así solo pasan en las películas de suspenso o terror. Si bien hay historias que supera la ficción, no hay que fomentar la fantasía que la violencia es únicamente los golpes.


Violencia es, también, abandono, rechazo, desacreditación, limitación y un largo y sutil etcétera que abarca muchas Gigas de información.






Y no es porque seamos feministas o estemos en contra de los hombres. Al contrario estamos ante un fenómeno que la ciencia acepta y que afecta a miles de mujeres en el mundo, pero que también afecta a miles de hombres. Es un error creer que todos los hombres violentos sin simplemente malos o machistas, usualmente vienen de familias destrozadas aunque al mundo vendan un hermoso holograma de “familias perfectas”. 




Los hombres que “odian a las mujeres”, son llamados MISOGINOS, y proceden de hogares donde vivieron una de estas tres situaciones:
1 1. Una madre pasiva que permitió el abuso psicológico de su pareja, incluso el físico. Que con ello enseño que es la manera de obtener admiración y “amor”.

12. Una madre dominante, que genero inseguridades y temores en el niño. Necesita entonces no perder el control de su pareja ya que esta es una amenaza potencial. Usualmente el padre ha tomado un rol pasivo frente a su esposa, por lo que denigra la figura masculina que no impone fuerza y “respeto”.
33. Una madre que rechaza, se niega a darle afecto. Por tanto, teme constantemente el rechazo de su pareja. Debe evitar que entre en contacto con otros.







¿Los identifican? ¡Tienes rasgos misóginos! (aclaro son personajes de ficción, pero sus personajes poseen rasgos que nos ayudan a comprender la patología) 




Y de cantantes, a lista sin duda abarcaría canciones como; “El malo”, “Acompáñame a estar solo”, “Fuiste Tú”, casi todo el reggaetón, el perreo, y muchas de diversos géneros... muchas de las que llamamos canciones románticas son un reclamo, un chantaje, una etiqueta social e incluso un insulto más o menos sutil.

El problema, como todos los problemas de pareja, tiene dos responsables. Las mujeres “que aman a los hombres que las odian” son el complemento en esta diada, entre las muchas razones por las cuales una mujer aprende a “amar” así, se encuentran:

1   1. Madres sumisas que enseñan a sus hijas a mantener la relación de pareja a cualquier precio. “Amarlos a pesar de todo

     2. La cultura que apoya la sumisión y la justifica (El matrimonio es una cruz, la mujer es la responsable de mantener el matrimonio, mientras no te falte nada, etc.)

      3. Miedo a perder el amor de su pareja porque temía perder o perdió a su padre.

1    4.  Si mi padre decía que yo era un problema o la causa de dificultades “como no creerle, si él siempre tiene razón”, eso mismo sostienen de la relación de pareja. 

      5. Mujeres abusadas física y psicológicamente en la infancia.

Hay un caso peculiar de este tipo de mujeres que aman a quienes las odian y a las que más cuesta hacerles ver que su relación es un problema, porque el mundo ve poco esa fase de ellas y la ocultan muy bien de los demás; La mujeres exitosas con hombres “frustrados” laboralmente, “el soñador que nunca logra concretar nada”, “el hombre inteligente pero a quien la vida le niega oportunidades”, “del quien siempre abusan los demás porque es tan bueno, que los demás le echan la culpa de los fracasos empresariales”, “el que es un artista que hay que apoyar, pero no hace mayor cosa por trabajar”, y un largo etcétera. En estos casos la misoginia colorea a la relación de culpas y reclamos como la falta de apoyo, jamás se le aporta el dinero suficiente, acusaciones de despilfarrar el dinero si no es para sus proyectos, etc.   

Usualmente la mujer exitosa termina enojada, frustrada, enferma y cuando finalmente decide irse, es la protagonista de la historia de falta de apoyo, comprensión y valoración, además de la traición y abandono que escucho de las mujeres anteriores y que ella juró jamás haría “porque él es lo máximo”. 

 Se puede escribir muchas gigas sobre el tema ahondando causas y razones pero lo más importante es el reconocimiento, el resto del proceso es complejo pero cuando se parte de la decisión personal de salir de la situación se logra.

Tanto los hombres como las mujeres sufren en estas relaciones, no hay que satanizar ni culpar a uno o al otro. El punto, reitero, es darse cuenta de lo que se vive y decidir dejar de vivir así.

 Responde las siguientes preguntas, la cantidad de positivas indica el grado de misoginia de tu pareja, algunos tendrán rasgos y otros perfilaran más severamente el problema.

SENTIMIENTOS

1. Me siento casi siempre triste.
2. Mi marido me da miedo.
3. Me siento abrumada y desesperada.
4. Estoy casi siempre furiosa.
5. Me siento confusa y no sé qué espera que yo haga.
6. Me siento impotente ante él. 

PENSAMIENTOS

1. Qué vida más triste. Tal vez todos estuvieran mejor sin mí.
2. Me va a pasar algo malo. Él me hará daño, o quizá se vaya; no sé.
3. Es siempre lo mismo: un callejón sin salida. No sé cómo actuar, haga lo que haga, todo es igual.
4. Si no tuviera tanto miedo, ¡con qué gusto lo abofetearía!
5. ¿En qué me equivoqué? ¿Por qué se enfada así de nuevo? ¿Cómo puede ser tan encantador unas veces y tan odioso otras?
6. Imposible ganarle; nada de lo que hago sirve de nada. Él es en todo sentido el más fuerte.
7. Me siento culpable y actuando siempre mal.
8. Siento que yo misma me odio.
9. Me siento frustrada.
10. Me siento como entrampada.
11. Es todo culpa mía. Tengo que llegar a ser mejor persona.
12. Soy egoísta, débil, despreciable, desconsiderada y mala persona.
13. No importa lo que yo diga; él no me escucha. No me toma en serio y nada de lo que yo haga arregla las cosas.
14. Esto no tiene salida; no tengo dónde


 ACCIONES

 1.       ¿Estás continuamente disculpándote?
2.      ¿Estás dispuesta a aceptar la culpa de todo lo que anda mal en vuestra relación?
3.      ¿Andas «sobre ascuas»? ¿Has de tener cuidado con cada palabra que dices, o ensayar lo que quieres hablar con tu compañero, para no sacarlo de sus casillas?
4.      ¿Estás constantemente diciendo a los niños que tengan cuidado de no irritar a papá?
5.      ¿Lloras mucho más de lo que era tu costumbre?
6.      ¿Reprimes tus sentimientos, especialmente la cólera?
7.      ¿Estás continuamente pensando cómo conseguir la aprobación de tu compañero? ¿Te retuerces hasta hacerte un nudo para adaptarte a sus exigencias cambiantes?
8.     ¿Has renunciado a los intereses, las actividades y las personas que solían ser importantes para ti?
9.      ¿Has abandonado las opiniones, ideas, actitudes, esperanzas y sueños que te caracterizaban?
10.  ¿Te estás frenando en tu avance educacional o vocacional?
11.   ¿Estás continuamente disculpando, ante ti misma o ante otros, el comportamiento de tu compañero?
12.  ¿Te has abandonado físicamente? ¿Has engordado o adelgazado en exceso? ¿Prestas menos atención de lo que solías a tu apariencia personal? ¿Encuentras excusas para no salir de casa?
13.  ¿Tu vida se basa en el intento de complacer a tu pareja para evitar su cólera o su desaprobación?

NO TRATES DE SALVARLO, NI EXPLICARLE LO QUE PASA... SOLO LOGRARAS MAS AGRESIONES 

martes, 21 de junio de 2016

RELACIONES TRAMPOLIN

Cuantos de nosotros al salir de una relación queremos, desesperadamente, a alguien que nos haga sentir nuevamente amados y valiosos. Todos tendemos a negarlo, pero aunque sea un amigo en línea con quien hablar con frecuencia y que nos apoye en todo el proceso hemos tenido, algunos con menor o mayor carga sexual, otros sin ninguna, solo un romance distante y lleno de ilusiones.



Las RELACIONES TRAMPOLÍN las buscamos para salir adelante, para que alimenten nuestra autoestima y egos heridos por la ruptura de una relación. Hay dos tipos de relaciones trampolín:


En el primer tipo, AMBOS están heridos y vienen de relaciones conflictivas que han causado mucho dolor y daño. Puede ser que uno de ellos este ya “libre” y el otro se encuentre aun en una relación conflictiva. Cuando se encuentran hay química instantánea, el que esta aun en la relación toma las medidas para terminar y la relación literalmente “se come el dolor y la desesperación por la falta de compañía”, y por un maravilloso instante todo está bien.

 
En esta fase “lavan las heridas del otro y aparentemente las sanan”. Se lamen realmente las heridas mutuamente, pero no sanan. Los comportamiento de ambos responden a de “SENTIRSE NECESITADO” y eso me da la falsa seguridad que el otro no se irá.



En el segundo tipo “UN HERIDO Y UN RESCATADOR”, nada más doloroso que ver a alguien tratando de devolverle al otro la felicidad y la autoestima que ha perdido. Todo lo que se hace tiene como fin un rescate simbólico del otro, la relación es un constante “trabajo por y hacia el otro”, un hacerle sentir lo valioso e importante que es… y jamás se logra realmente. Igual que en el tipo anterior, el final es “SENTIRSE NECESITADO” y a partir de esa necesidad, seguro.



En ambos tipos LA DINÁMICA TERMINA IGUAL: una de las partes quiere tomar el control sobre la otra y guiarle la vida. En la primera, el que está menos dañado y en la segundo el rescatador.

Lo que comenzó por apoyo y comprensión se transformó en la idea “NO TE PREOCUPES YO PUEDO ARREGLARTE LA VIDA, DÉJATE GUIAR POR MI”… y similares pensamientos. En ese momento nos sentimos con el derecho de hacerlo porque le ayudamos a sobrevivir y en ese proceso nos demostró que comete muchos errores y ahí estamos para que no vuelva a cometerlos”.

Esa forma de ver al otro no incluye respeto, libertad y mucho menos tolerancia, sin proponérselo se han vuelto juez y verdugo de la pareja cuando no hace lo que consideran correcto. Y con ello comienza el quiebre de la relación. Posteriormente, se presentan los reclamos: “Por él/ella sí hacías…”. “Con ella/él no te importaba….”, “De ella/él sí estabas enamorado/a porque…”. Nuestra pareja actual tiene TODOS los datos de nuestra relación anterior, y aunque enfermiza y disfuncional sirve de parámetro para medir nuestra entrega actual. Justo lo que queremos ya no hacer nos lo empiezan a exigir como demostración de amor y entrega”

Las RELACIONES TRAMPOLÍN ayuda a salir del duelo en un principio, sin duda alguna, pero en la mayoría de los casos nos dejan con la sensación que hemos fracasado dos veces… al vivir el duelo por la primera relación nos vemos obligados a soltar esa segunda relación que fracaso, simplemente, porque es continuación de la primera (por lo explicado en los dos párrafos anteriores) y debemos sanar.




Usualmente el que se va queda de malo, que no supo aprovechar la oportunidad de una relación. No es malo simplemente no está listo, y que es una persona que no alcanzo a ver que se haría y haría más daño.

El rescatador, que usualmente es a quien deben de dejar atrás, no alcanza a ver sus acciones y actitudes hacia el otro y lo negativas que son para cualquier relación de pareja. Para el rescatador el otro es un traidor, que no valoro sus afanes por hacerlo feliz, sin ver que le quitaba libertad y se sentía irrespetado al ser constantemente señalado como incapaz de administrar su propia vida.

En resumen, ambas parte salen dañadas pese a lo bien que se sienten al principio. No se culpe si lo vivió o lo está viviendo. Comencé diciendo que a todos nos suele pasar así que aprenda la lección que le ofrece la vida, siga adelante  y dese una segunda oportunidad cuando esté sano de su duelo… 

martes, 14 de junio de 2016

SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Cuando nos encontramos ante la necesidad de volver a evaluar situaciones del pasado la gran pregunta que acude a nuestra mente es: ¿Vale el riesgo intentar de nuevo?

Sí, esa es la pregunta ¿riesgo?

Cuando hablamos de oportunidades siempre implica evaluar riesgo. Es bueno diferenciar entre peligro y riesgo. El peligro es aquello negativo que en este caso nos puede ocurrir, el riesgo es la probabilidad que tenemos que ocurra. Por tanto, evaluemos riesgos, ¡SIEMPRE!
Hablemos primero de las segundas oportunidades para nosotros mismos, somos más benevolentes con los demás que dárnoslas a nosotros mismos. Cometemos un error y somos tan crueles y déspotas con nosotros como jamás lo seriamos con otros. Nos ponemos la etiqueta de fracaso o “incapaz”.


Se nos olvida que la vida es aprendizaje y que debemos, muchas veces, pasar por la experiencia para volvernos más humanos para juzgar a los demás, a sobretodo crecer como personas. 




Esa es la verdad innegable de la vida: hacer cada vez las cosas mejor. Cuando estamos ante algo nuevo tenemos a veces miedo e inseguridad, aprendemos y seguimos adelante… No se olvide de lo siguiente:



En segundo lugar, darle la oportunidad a alguien es un dilema, una parte de nosotros dice que no, y una pequeña parte, usualmente cargada de ilusiones y esperanzas, grita sí.

Nos da tanto temor dejar ir a alguien que “podría ser la última oportunidad”, “y si ya nadie me hace caso”, “y si nadie más me va a querer”, y un largo etcétera que tiene que ver más con los problemas de autoestima que con lo que objetivamente somos como personas.

O bien, nos da miedo dejar ir a alguien que “tiene remedio solo es cuestión de que aprenda y valore lo que tiene”, “todos nos equivocamos, él o ella van a mejorar, ya vera como le ayudo a que sea mejor persona” y todas las fantasías de rescate asociadas a que somos la salvación de la persona que amamos,  en base a eso le damos no solo la segunda oportunidad sino, “todas las que necesite” asumiendo sus dolorosas consecuencias.

Y finalmente, damos una segunda oportunidad cuando sentimos que nosotros podríamos haber hecho más por la relación y tratamos de arreglar las cosas, generalmente sin resultado positivo. Solo la confirmación que la decisión de terminar la relación fue la correcta, aunque duela.

Sean cual sean nuestras excusas al final, si no trabajamos en una mejoría personal y de pareja, las relaciones terminan por derrumbarse causando mayor daño que el que se sufriría por una salida digna y a tiempo.

Las segundas oportunidades solamente son válidas cuando ambas partes están dispuestas a asumir  errores, decididos a trabajar en pro de solucionar los problemas, y sobre todo cuando ya no hay  deseos de venganzas y ataques de rabia. Solo entonces se da entrada a la comprensión de lo que llevo a la relación a ese punto de daño y dolor, consecuentemente nos perdonamos… entonces, solo entonces estamos listos para reconstruir.

Cuando no debemos dar una segunda oportunidad: CUANDO LA VIOLENCIA LLEGO A LA RELACIÓN, es importante entender que en este caso no se puede dar nuevas oportunidades, la cotidianidad nos demuestra que ésta solamente aumenta. Nos cuesta entender que bajo ninguna circunstancia la violencia es una forma de vida... 




Una excelente herramienta para evaluar nuestras relaciones, independientemente del género es el VIOLENTOMETRO, es parte de poner límites a nosotros mismos y a la persona que amamos… El respeto es parte del amor 


domingo, 12 de junio de 2016

La música y las relaciones de pareja

Cuando no hayamos como expresarnos siempre hay una canción que dice exactamente aquello que sentimos… grita nuestros sentimientos con otra voz.




Nos enamoramos e inmediatamente la música se vuelve parte de TODA LA RELACIÓN, desde el cortejo hasta el gran final. La música nos acompaña cuando andamos felices y cuando el desamor se presenta en nuestra vida.


Para algunos la infidelidad incluye el dedicar la misma canción a otra persona, aunque ya haya terminado la relación… nos duele. Esa canción es parte de nuestros recuerdos y vínculos con el otro, dedicársela a otra persona es decir que siento lo mismo por ella que por ti, y nos quita nuestro sentido de ser únicos y especiales en pareja. 





Incluye las “salsas” y demás géneros “calientes” y llenos de sensualidad que nos sirven para algo más que bailar. Son toda una insinuación o un fondo musical…

Pero realmente detenerse a escuchar que nos dedica nuestra pareja es importante: deténgase en la letra de la canción, búsquela en el Internet y “lea detenidamente” nos da un mensaje muy importante de tener en cuenta:

Arjona… y el que no hay que enamorarse porque vivo el amor del pasado y estoy frustrado con eso (Fuiste tú, pingüinos en la cama, y sigue un listado completo)

Romeo Santos… y al concepto de amor abusivo, disfuncional y que se burla de toda manifestación de amor sin carga de violencia. Y después sufrimos por los chicos malos que canciones como las del autor idealizan.

Adele… el abandono y el amor sufriente, los comentarios llenos de dolor y el arrepentimiento.

Y podemos seguir por cada uno de los géneros del momento. El mensaje está ahí pero no lo escuchamos, simplemente “escuchamos las partes que expresan lo que el que escucha “quiere y le conviene escuchar”. Nadie dice que es malo escucharlo, simplemente que hay que tener claro que es lo que realmente estamos cantando y que dedicamos… algunas personas sí ponemos atención al contenido de las letras, otras las hacen parte de sus pensamientos sin siquiera evaluarlas, pero igualmente nos están educando.
Saber que música gusta a nuestra pareja es siempre un punto de “encuentro” con nuestra pareja, y algo que compartimos y disfrutamos juntos. 




Cuando la relación está comenzando o en su mejor época las canciones nos sirven para expresarnos, escuchar música juntos y compartir el estilo es algo que nos acerca, el problema comienza cuando la relación comienza a tener conflictos: desde las canciones “indirectas” de dolor, enojo, resentimiento, etc. Y nos paseamos por todos los estilos musicales que reflejan los sentimientos del momento.

La música nos acompaña en la vida: su vibración nos toca en todos los aspectos de nuestra vida no solo en el amor de pareja. Pero un punto vital de entender es que debemos elegir que escuchar cuando estamos en la fase del duelo de pareja. Es de todos los momentos de una relación donde más complejo y delicado es el uso que damos a la música.

Cuando estamos tristes por el rompimiento o alejamiento de la pareja estamos viviendo un duelo solemos ponernos a escuchar la música que dedicamos, nos dedicaron, la que asociábamos a diversos momentos, y empezamos a buscar aquella que hoy refleja lo que sentimos… y comenzamos a expresarnos. Perfecto, no hay problema, siempre y cuando eso sea unos tres máximos cinco días. 




Para muchos salir de la etapa inicial de incredulidad y dolor se dificulta por la escucha reiterada y llena de angustia de las canciones que acompañaron la relación a lo largo del tiempo. A más canciones dedicadas mayor se vuelve el dolor, y el vaivén de la esperanza – desilusión.

Hay que cortar de la manera más sana el escuchar una y otra vez las canciones de la relación o las canciones de dolor y despecho. Llega un momento en que la vida y la música nos ofrecen nuevas experiencias y hay que tomarlas con ambas manos… Es bueno quedarse con los aprendizajes que nos ha dejado el amor, pero sobretodo no quedarse en los recuerdos sino volver a crear una nueva historia de amor con su propio fondo musical. 

ACLARO: NO TENGO NADA EN CONTRA DE LA MÚSICA, AL CONTRARIO TENGO MIS PATOLÓGICOS PREFERIDOS Y LOS DISFRUTO A TODO VOLUMEN Y ME HAN ACOMPAÑADO EN LOS DIVERSOS MOMENTOS DE MI VIDA. SIN DUDA ALGUNA, LA MÚSICA ES PARTE DE MI EXISTENCIA… 

domingo, 5 de junio de 2016

Las expectativas en la relación de pareja

Cuantas veces en momentos de dolor y enojo estamos esperando que nuestra pareja aparezca haciendo lo que “necesitamos”, pero hemos sido incapaces en la cotidianidad de informar y sobretodo solicitar “lo que necesitamos” cuando nos sentimos de “X” o “Y” modo. Queremos que por amor el otro adivine nuestros pensamientos, esa falsa y destructiva creencia que simplemente porque nos aman es capaz de adivinarnos el pensamiento constituye una de las “desilusiones” más comunes y una de las formas de ataque más frecuentes a nuestra pareja en una discusión.




 “No me conoces”, ¡Por favor! Sí, no has tomado el tiempo de conversar, de hacerle partícipe de tus gustos, sueños, metas, disgustos y elementos básicos de tu pasado ¿De dónde va obtener la información para responder adecuadamente?



La mezcla letal, si letal, para cualquier relación son las expectativas de adivinación por parte del otro como prueba de amor. Amar se convierte, entonces, en un juego “mágico” en el que nosotros no somos actores responsables de su construcción, sino responsabilidad del otro y de la magia que “debe existir”. La magia existe, claro que existe, en términos de chispazos al conocernos, los pensamientos y sentimientos asociados a esa comunión que vivimos con nuestra pareja en momentos de felicidad pero también de dolor.

La magia se construye a partir de un dialogo abierto y frontal que permite conocerse a sí mismo y conocer al otro.

 La experiencia de parejas funcionales nos dice: Un hombre de casi sesenta años expresa que ellos están más enamorados que el primer día, después de más de tres décadas juntos: cada día me propongo conocerla otra vez, porque la vida la cambia cada día. ¡Bendita sabiduría! Que permite entender que aunque dialoguemos una vez debe ser constante para conocer a nuestra pareja…


Enamórate de ti y luego enamórate de tu pareja, !Cada día!