martes, 31 de enero de 2017

CONVIVIENDO CON UNA PERSONA CON DEPRESIÓN

Para la persona que vive la depresión es un infierno, para quienes viven y comparten es también una situación confusa, extraña e incluso, enloquecedora. Vivir con alguien que padece depresión es difícil y cuando no se sabe qué está pasando es más complicado aún, sobretodo porque muchas veces se  trata mal al otro o se le exigen cosas que no puede hacer, cuando se han agotado conversaciones que no llegaron a nada, porque por mucho que se quiso acercar se terminaron sintiendo rechazados. Miles de sentimientos y pensamientos que no se logran ordenar y entender. Duele ver al otro así y no  se sabe qué hacer o cómo.


Empecemos por clarificar la depresión, la mayoría suele confundirla con tristeza, otros con el proceso de duelo, otros con estar sin energías o ver la vida negativamente; sí incluye mucho de eso pero es mucho, pero mucho, más… Vea este vídeo es realmente aleccionador para todos:



La depresión se vuelve un problema familiar donde todos aquellos que conviven  con la persona se ven afectados, cuesta entender y sobretodo cuesta vivir así, queriendo hacer algo por alguien que no acepta ayuda, que no está consciente de lo que está haciendo, aunque sabe que  algo no está bien.

 Hay muchos signos y síntomas en la depresión  solamente pueden ser observados por la persona que la padece, por tanto, aquí solamente se enlistan los que logra ver quien convive con alguno de ellos: 

Se aísla en su mundo. Si le preguntan qué  ocurre o siente: “no pasa nada” pero las cosas van cambiando paulatinamente y no para mejorar.


Cambios de humor extremo. Un día anda triste y la siguiente de mal humor, a veces pareciera que todo está bien nuevamente y a la menor cosa estalla en enojo, que no logra entenderse, y de ahí al llanto.  

Cambia su forma de alimentarse. O empieza a perder peso significativamente o lo gana. Su gusto se inclina a comer o beber alimentos dulces (en las primeras etapas), posteriormente deja de comer. Puede comenzar a realizar ingesta alcohólica o auto recetarse con vitaminas u otros medicamentos. 

Se expresa negativamente de todo. Prácticamente no hay manera de que algo les agrade y cuando le agrada una vez a la siguiente les es repulsivo o les enoja. Por mucho esfuerzo que  se haga en agradarles no es suficiente.  

 Se vuelven egoístas. NO porque lo disfruten o quieran venganza simplemente no pueden ser empáticos con los demás y sus necesidades.

Su mundo se vuelve cada vez más negro.  El proceso de pensamiento poco a poco los encierra en una percepción de la vida y su pasado muy negativa, y el futuro comienza a desaparecer. No lo mencionan o evaden el tema.

Se descalifican en todo lo que hacen: son malos estudiantes, malas parejas, malos trabajadores, etc. Por muchas pruebas que se les proporcione de que no es así.

Su vida sexual no es gratificante y paulatinamente deja de ser importante hasta desaparecer. 

Entre otras cosas, es importante que las personas que conviven con un depresivo NO LO ETIQUETEN de loco, enfermo, etc. La persona es diferente a su enfermedad, al igualarlos nuestro comportamiento hacia ellos cambia y empeora su condición. Es alguien con depresión no un ser depresivo, por favor el enfoque es vital para el manejo adecuado de la enfermedad. La consigna es YO NO SOY MI ENFERMEDAD y por tanto puede trabajar para mejorar.


Lo más importante es estar conscientes que necesitamos ayuda como pareja, como padres, hijos o familia para comprender y apoyar. NO es adecuado culparnos por lo que les ocurre o responsabilizarnos por sacarlos adelante, al final la decisión es personal, nuestro acompañamiento es parte del amor que sentimos hacia ellos. 

lunes, 30 de enero de 2017

LA GENERACIÓN BLANDA

No es que sean malas personas ni siquiera se cuestionan si lo son, básicamente ellos son personas educadas con el lineamiento: LO MEJOR DE LO MEJOR PARA MI HIJO, NO PUEDE NI DEBE FALTARLE NADA. 

La premisa anterior podría no tener ningún problema si se uniera a disciplina, orden, motivación y propósitos, pero no es así. Para ellos todo debe ser fácil,  llegar porque sí. El esfuerzo y la dedicación que debe acompañar el enfrentar las dificultades de la cotidianidad es un detonante de malestar e incomodidad, incluso de abandono constante de las actividades, aduciendo aburrimiento e incluso decepción, pero realmente es no querer hacerlo y muchas veces, la incapacidad de hacerlo. La secuela de la sobreprotección paterna los vuelve poco capaces de enfrentar y resolver un problema cotidiano en la escuela y fuera de casa. 

La sobreprotección paterna produce fragilidad en su carácter a la hora de superar las situaciones con acciones reparadoras o bien optar por salidas alternas, enfrentar la vida se vuelve un problema serio y para alguno sumamente difícil de superar, con tal de no vivir el fracaso son capaces de mentir, falsear información, etc. (es la generación de la corta y pega, el hacer Bullying para que otro haga mi trabajo, etc.) 

Tanto les dicen “no viviste lo que yo viví”, pero no están permitiendo que vivan lo que deben de vivir ellos. No permitir que nuestros hijos enfrenten sus problemas no los hace más felices, sino todo lo contrario, a mediano plazo se vuelven personas con problemas de indefensión: no saben ni cómo, ni de quién defendernos o pedir apoyo o consejo. Todo aquello que con los problemas del colegio y los amigos no es aprendido, los vuelve torpes o incapaces de ver opciones para solucionar. 

La generación blanda no acepta discursos y no suele tomar partido, para ellos estar de acuerdo con todo y aceptar todo es parte de no complicarse. Como valor y principio la apertura a todos es buena, el problema es que no está sustentada realmente en análisis y convicciones, sino en comodidad y evitar confrontar. Los nuevos valores emergentes son adecuados cuando parte de cuestionamientos y dan paso a la equidad, con la igualdad como utopía.

NO es que todo sea malo, definitivamente su capacidad de manejar la tecnología y aplicarla para hacer una vida mucho más fácil es sin duda un atributo de esta generación. La tecnología se ha vuelto parte de su existencia y no pueden estar sin ella. ¡Y está bien! Pero hay que dar el uso adecuado a esta forma de vida, facilitar acceso al conocimiento y mantenerse unido a los demás es importante en las nuevas espacios del conocimiento, pero ¡no para vivir ahí!  


Definitivamente los padres somos responsables, muchos delegamos a la computadora el entretenimiento e incluso la compañía durante muchas horas, pero la brecha generacional a muchos les ha ganado la partida, aunque parezca muy graciosa la imagen siguiente describe a reacción de esta generación blanda a sus padres: 


Aislados, sin vínculos afectivos, totalmente tecnologizados y con pocas capacidades de socializar. Contrario a lo que piensan los padres, no viven comunicándose con otros, no interactúan más allá del entorno virtual. Esta generación es individualista y poco o nada orientada a la empatía, pueden apoyar cibernéticamente pero no harán acciones más allá de esas. Aislados en su mundo virtual el trabajo en equipo, la solidaridad, empatía, entre otras no se desarrollan consecuentemente se vuelven inseguros, disfrutan poco o nada de la convivencia social. Tener lo que necesitan para continuar en su mundo virtual y lograr una vida tranquila en la red es más que suficiente para ellos.

 

Pareciera que en nuestro país, otros elementos se conjugan para hacer de la generación blanda una realidad más compleja, de la que hablaremos próximamente







martes, 17 de enero de 2017

INSEGURIDAD Y OTROS DEMONIOS… EN LAS REDES SOCIALES

¿Qué es la inseguridad? Es un sentimiento de estar constantemente en riesgo de ser dañado; es creer que estamos en peligro permanente. La inseguridad emocional es desencadenada por la percepción de sentirnos vulnerables, poco dignos de amor e incluso vivir con el pensamiento permanente de que nos dejaran, nos traicionaran o no somos suficiente para la persona que está a nuestro lado.  

Las redes sociales han puesto la inseguridad a un nuevo nivel: han subido el nivel de vulnerabilidad y sin duda alguna hacen estragos en la autoestima, la autoimagen y la valía personal. En todas ellas los like son traducidos como la aceptación de otros y no solamente de nuestras parejas, sino en general del mundo. Pero cuando el mundo nos aplaude y no nuestra pareja, el golpe es mucho mayor.  

Los psicólogos, consejeros y demás personas que trabajamos en los servicios de salud mental orientamos a que una persona no exponga su vida en las redes sociales, que tenga claro que lo que se expone está en posición de ser juzgado positiva o negativamente ante el mundo y que ello no implica que sea bueno o malo, pero la mayoría de personas no lo ve de esa manera. El fenómeno es complejo  y empeora. 


Algunas acciones que suelen realizarse en relación a las redes sociales que nos dan inseguridad:

Revisar el muro del FB, el Instagram o el Twitter  desde el principio hasta el final. Recuerde lo que no fue en su año, no le hizo daño.

Entrar con los mensajes privados y leerlos (incluso los de hace años) de cualquier red. 

Revisar todos los like de su pareja, ver quien es la persona con todo el detalle que la privacidad permite y hacerse novelas en la cabeza. Esto incluye los like de hace meses e incluso años en los que no se conocían. 

Está hablando con usted y cae un mensaje,  automáticamente pensar o decir ¿de quién es ese mensaje?, ¿para qué le estarán escribiendo? 

Estar pendiente del tiempo que está en línea, contabilizar las veces que entra y sale de línea y no responde nuestro mensaje.

Verificar la hora de la última conexión, de tu pareja, cada noche y ver en la mañana si es la misma o se conectó más tarde.

Y la fatídica lista puede continuar de acuerdo a la creatividad de cada persona… y el inseguro o insegura no se queda ahí, usualmente hace lo mismo con amistades y familia. A estas últimas en menor grado, pero si hay elementos de observación y control con la mayoría de personas.

La situación de inseguridad se detona aún más cuando la pareja está a la par de nosotros: la intensidad de la luz de pantalla, la cantidad de mensajes que caen y no ve o responde, si nos deja ver o no la pantalla, que si pone o no en silencio los mensajes, si hay conversaciones archivadas, que si borra mensajes, etc.

Sin pretenderlo muchas veces nosotros fomentamos que nuestra pareja la inseguridad por no poner los límites claros desde el principio, sino intentar ponerlos cuando ya se puede interpretar de la manera siguiente; ¿Aquí que pasa? Siempre deberíamos tener claro que los límites en una relación son parte de una relación saludable y de amor a nosotros mismos y a la pareja. Permite tener un espacio de privacidad  que toda persona necesita. Es bueno compartir, pero debemos aprender a estar solos para que el otro sea alguien que agrega a la relación, no una necesidad que nos desestabiliza si no está “incondicionalmente” (no existe la persona totalmente incondicional, aunque aparenten serlo).

Para ganar seguridad en su pareja aprenda a no necesitar la información y a separar lo que hizo con lo que hace, a no necesitar controlar porque la comunicación es tan clara que sabe que no oculta pero tampoco reporta (el reportar el peligroso ya que implica el derecho a pedir reporte).

Cuando su pareja le ofrezca darle contraseñas y demás claves tenga por seguro que se las pedirá a usted y las usara… sin duda las usara. La persona insegura suele ofrecer toda la seguridad del mundo y no ponerle límites a su privacidad, esa ofrenda de amor es una trampa mortal donde a usted le van a exigir lo mismo para que demuestre amor. Peligrosa trampa, porque al final se asfixia al otro y se siente rechazo y dolor ante sus necesidades de espacio y tiempo… Amar es un compromiso y una decisión no una pérdida de autonomía y libertad.


Trate de mejorar su seguridad emocional:

La seguridad en la pareja parte de una premisa básica: Te amo para mí. Lo que significa: te amo tanto como puedo amarme a mí mismo. Sentirse una persona amable (que puede ser amada) en básico para poder sentirse segura en pareja.

No se compare con nadie, somos maravillosamente diferentes. Nadie es mejor o peor simplemente tenemos diversos modos de ser, características distintas. Valemos lo mismo, solo no somos iguales.      

Deje de compararse con las ex de su pareja, no ganara nada más que una baja autoestima, simplemente piense que si las dejo fue por algo… y que no tiene que saber porque, no debe darle lo que ellos o ellas no les dieron, simplemente sea usted.

Confié en usted y su capacidad de ser amado: enliste las cosas positivas que tiene y valórelo. Aprenda a creer que es capaz.

No coloque una relación en redes sociales hasta que hayan pasado unos tres meses o bien hayan superado el primer problema serio. 

No haga de investigador con las redes sociales de su pareja, al final es una imagen que se quiere proyectar no lo que la persona es… a veces las apariencias engañan en este punto. 


No cree perfiles falsos para vigilar a su pareja, eso solamente lo hace sufrir  y desarrolla más inseguridad.

Finalmente, deje de publicar en las redes sociales su vida de pareja, detalle a detalla, simplemente disfrútela y hágala crecer.

















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lunes, 26 de diciembre de 2016

¿CERRANDO CICLOS?


Fin de año, como toda etapa que llega a su final es sinónimo de evaluación y muchas veces cierre de ciclos.

¿Realmente somos objetivos al evaluarnos?, ¿Nos aplicamos las normas y criterios de la misma forma que la aplicaríamos a los demás?


 Solemos ser más amables cuando evaluamos a otros que al hacerlo con nosotros mismos. Por un lado, nuestra necesidad de “ser buenos o los mejores” o cuando menos sentirnos aceptado, nuestra visión de lo que es éxito, felicidad, etc., y nuestra autoestima y valía. 


Me encanta esa frase: aprendemos de nuestros errores, hay un ciclo que debemos terminar y otro que debemos comenzar. El aprendizaje que nuestros errores es bueno y sin duda indispensable para crecer y desarrollarnos como personas en todos los aspectos de nuestra vida. Pero se nos olvida el detalle que cambia todo el panorama de evaluación: evaluamos desde el hoy una acción o decisión del ayer, cuando toda la información que poseemos es producto de las consecuencias de lo que hicimos y que, por ende, no conocíamos cuanto debíamos actuar o decidir. El nuevo estándar es exactamente eso “el aprendizaje o la lección de vida” en aquel momento tomamos la mejor decisión o el curso de acción que evaluamos como la mejor opción, o la que teníamos más al acceso. Error o no, es lo que hoy es y somos más sabios.   


Por consiguiente, cerrar ciclos implica aprendizaje basándonos en errores superados y aciertos logrados… la constante armonía de la vida y el desarrollo como personas. Se cierran ciclos porque en quien nos vamos convirtiendo tiene nuevas metas y propósitos, siempre se debe valorar a los que amamos y darles su justo lugar, debemos ser equilibrados en la lucha por ser mejores (en todo aspecto, no basta ser buen trabajador, sino buena persona integralmente: pareja, padre/madre, amigo/amiga, hijo/hija, etc.) 

Pero ser claros en que es un constante reconocernos para aprender y seguir adelante sin estar con la constante culpa por el pasado; lo vivido sirve para aprender pero no debe ser nuestra carga o excusa para inmovilizarnos. Perdonar es tan difícil sobre todo si debemos  perdonarnos (por ello es importante lo mencionado al principio, no evaluar el ayer desde el aprendizaje del hoy para culparnos), las lecciones aprendidas nos hacen mejores personas y ser quien hoy somos. 



Pero cuando es una persona la que a veces debemos dejar atrás ¡Duele!, nuestro proyecto de vida, nuestra fantasía, etc. Claro que duele, siempre duele… el dolor es parte de crecer pero debemos ser lo más realistas posibles ¡seguir ahí, duele más!, lo que suele ocurrir es nos hemos creído que ese sufrimiento es dolor que la costumbre nos genera culpa y muchas veces terminando sintiéndonos responsables de la felicidad del otro pese a nuestro dolor… que al final termina siendo dolor de ambos e incluso rencores y odios. Cortar a tiempo es amor.

Hay lecciones que aprender del Año Viejo: que todo error sirve para aprender, pero para ello hay que evaluarnos objetivamente y sobretodo estar dispuesto a aprender que al asumir nuestros errores le quitamos poder a otros de manipularnos.





domingo, 18 de diciembre de 2016

LLEGO NAVIDAD Y ME SIENTO TRISTE

Desde que se empiezan a sentir (sí, sentir, porque más que verlos los sentimos como pequeños golpes en el corazón)  las diversas señales que se acerca la época navideña algunos comienzan a sentir “algo raro” o “algo que me empieza a poner triste”; o en su defecto se colocan las primeras imágenes del Grinch y demás elementos de rechazo, se les olvida que al final se descubre que es por dolor y rechazo que odia la época y termina amando a los demás y las celebraciones. Por tanto, ambas reacciones están asociadas a dolor y desesperanza. Sí, desesperanza, la tendencia depresiva suele activarse para las fiestas.



Todos nosotros asociamos la Navidad a época familiar y a nuestras vivencias infantiles en torno a las fiestas: Las luces, la comida, la gente que se fue y la nueva que llega a nuestra vida… al final es una época de evaluación de nuestra vida en ese momento.

Usualmente queremos nuestro “estado de vida ideal” para vivir ese momento: pareja, hijos felices, familia a nuestro rededor… un instante mágico e irreal. En ese día queremos una versión feliz y plena de nuestra relación con otros, sentirnos llenos de amor y dicha.

Y está bien, pero para muchos es una vivencia no realizable en este momento y se desata la crisis. Dejan de ver lo que sí tienen y pueden disfrutar por concentrar su atención en lo que les falta. Es egoísmo puro, hacia los demás y hacia sí mismo y responde a una visión deformada de la vida en que “si no es perfecto, mejor no”. La vida no es perfecta, es maravillosamente imperfecta: no lo tenemos todo, pero tenemos lo necesario y la oportunidad de tener mucho más. Queremos una familia y pareja para navidad, perfecto, dedíquese a construir su sueño el resto del año. 

Mientras ese momento en que todo sea lo más parecido a su sueño llega y usted se permite vivirlo, reflexione: Tiene la vida que soñó hace años en muchas áreas, pero hoy se niega a disfrutarla porque… (Usted piense en la respuesta)

A partir de ello hay cambios que implementar: 

Piense en porcentajes: evalúe cuánto de su vida tiene cosas positivas. Muchas áreas están bien o en proceso de mejoras, incluso tiene más de lo que esperaba en algunas de ellas.

Aproveche a la gente que tiene a su lado: muchos perdemos momentos maravillosos y llenos de alegría, autentica amistad y afecto por estar pensando en alguien que se fue de nuestra vida. Si esa persona se fue, es lógico que duela, pero no puede olvidar que los que sí están buscan hacerle sentir mejor y usted les está negando el recibir de ellos apoyo y afecto.

Viva lo que no pudo vivir: Muchas personas tuvieron Navidades poco felices o de soledad en su pasado, aproveche hoy y cumpla su deseo: procúrese la compañía y la celebración que deseaba. Al contrario de antes, usted puede actuar y hacer que las cosas pasen. Sea siempre objetivo con lo que puede cumplir en ese momento pero compañía todos encontramos (algunos con nuestras mascotas o colaborando con instituciones de beneficencia esas noches, etc.)

No haga drama: muchas personas trabajamos ese día y procuramos disfrutarlo con lo que se tiene a mano. No tome la actitud de solamente a mí me pasa… a todos nos pasa o nos puede pasar. La actitud ante las fiestas es lo que le hace disfrutarlas o no, si queremos pasarla bien la pasamos bien, aunque no sea la fantasía fomentada por el comercio.

La Navidad no es momento de estar solo, probablemente no. Pero si es necesario estar un momento a solas y evaluar el verdadero motivo de nuestra tristeza o melancolía, necesitamos comprendernos y sanar para poder disfrutar de nuestro día a día, que en estas fechas se active solamente es una señal que algo no está bien en ningún momento del año y se manifiesta con mayor dolor o mal humor en estas épocas.

 Retomo la imagen del Grinch, cuando usted se dice a si mismo que lo es, está diciendo me duele tanto lo que pasa o me ha pasado que quiero destruir la felicidad de otros… que finalmente sano porque descubrió su propio dolor. Hermosa lección navideña: el sentido está más allá de las fiestas y los regalos, es una vivencia interna de una nueva oportunidad de recomenzar llenos de Luz.


















jueves, 1 de diciembre de 2016

PARA GUSTOS, LOS COLORES

Para gusto, los colores. Yo siempre he explicado que cuando elegimos pareja es como entrar a una sorbeteria: a cada uno le gusta una combinación de sabores específicos, en un cono o envase particular, la marca, etc. varía de una persona a otra. Para cada una es la mejor y la correcta… Y está perfecto.

Lo que hay que entender es que no elegimos simplemente porque nos gusta, al contrario nos gusta alguien por miles de motivos de los cuales no tenemos la más mínima idea, que desgraciadamente no siempre son los más sanos y adecuados y la mayoría de las veces son todo lo contrario. No es culpa del amor, ¡que quede muy claro! Sino de nuestras experiencias.




Hay varios elementos a considerar para comprender que hace que una persona se sienta atraída por nosotros, o bien que le seamos atractivos. Todos podemos explicar lo que se siente que alguien nos guste y no ser correspondidos, o no poder sentir atracción por alguien que es “súper bueno y nos conviene”. Muchos incluso llegan a creer que no son atractivos para nadie y otras situaciones que en general afectan nuestra autoestima.

Es innegable que el proceso de elección de pareja tiene una base fisiológica: “hay química o no la hay”. La Química del amor, esa primera fase del proceso de enamoramiento que nos pone la piel de gallina, nos lleva a actuar y tomar decisiones con base a la emoción desbordada y nueva. Es una fase que hay que vivir plenamente, pero que no debe decidir el resto de nuestra vida. La química entre dos personas se mantiene espontáneamente por un tiempo, pero luego debe (sí, debe) trabajarse consciente y constantemente para poder mantener la “llama del amor”. 





Con base a esta “atracción por proximidad” la construcción de una relación pasa como el mantenimiento de la misma  requiere el compartir, “hacer tiempo para nosotros”, etc. Elemento que solemos dejar a la espontaneidad y a “debe nacer” y otros romanticismos que no tienen ningún fundamento más allá del concepto de “amor eterno” que no suelen dar buenos resultados (suelen ser devastadores para uno o para ambos en la relación). 

Es importante aclarar que nuestra elección de pareja tiene que ver con nuestros padres y la relación que hayamos tenido con ellos o las personas que hayan tomado el papel de ellos. En nuestra pareja buscamos todos aquellos elementos que fueron conflicto o difíciles de manejar con las personas significativas de nuestra infancia. Muchas veces creemos que huimos de los problemas en casa pero caemos de la sartén a las brasas, sí nos complicamos, pero tiene solución con la misma pareja (aunque no siempre sea así, siempre hay una excepción en toda regla). No es que sean idénticas, son rasgos los que nos atraen. 

El punto neurálgico es curar nuestra relación con el pasado y aprender a amarnos. Sin duda, un punto complejo de la atracción es que rebasa la “belleza física”.  Hay elementos de nuestra personalidad que definitivamente hacen que seamos “llamativos”, principalmente la seguridad en nosotros mismos. 

Una persona segura atrae porque nos provoca sensación de bienestar por la creación de un ambiente de confianza, sabe lo que quiere y cómo lo quiere.  Esa actitud se lee como fortaleza. 

Pero lo opuesto también es cierto en nuestra sociedad machista, una mujer muy frágil era vista como más atractiva porque “no da problemas”, aunque va disminuyendo esa expectativa y actitud tanto en hombres como mujeres, aún se mantiene en muchas personas. 

Un caso muy particular es el del “chico malo”, usualmente está asociado a un tipo de mujer que sueña con rescatar a un hombre de una situación complicada, difícil y sumamente negativa para la vida de  él (adicciones en general), al final termina desarrollándose una relación insana, dolorosa y llena de conflictos de peleas, reconciliaciones e incluso de violencia. 

El amar a alguien es un proceso que se desarrolla en etapas ordenadas, que muchas veces queremos saltar, la fase inicial es la atracción y aunque su química dura un tiempo es responsabilidad de ambos mantener “la llama de la pasión y la atracción”, requiere una decisión y acción voluntaria para ello. 

Un amor de pareja sin pasión se apaga lentamente, una pasión sin amor dura un instante fugaz” por eso hay que decidir  que debemos “aprender a amar y ser felices con nuestro monstruo, que nos parece tan bello, sexy y atractivo” para seguirlo viendo así…





martes, 15 de noviembre de 2016

A LA CONQUISTA!!! DE TUS HIJOS

Enamorarse de una persona es un proceso maravilloso y complejo, esa maravillosa química que se produce entre dos seres humanos es definitivamente devastadora, nos llena de ilusiones y muchas veces se nos olvida que hay otras personitas involucradas que son de peso, sino definitorias, de una relación funcional y saludable: los hijos de relaciones previas.



 Independientemente de la edad que tengamos la separación de nuestros padres nos afecta, pero el que comiencen una vida con una nueva pareja también es un proceso adaptativo complejo para el grupo familiar. La incorporación a ese sistema familiar y la creación de un nuevo sistema es un proceso de dos, es un trabajo de equipo realizado por la pareja. El que tiene los niños y/o adolescentes debe saber vender al otro y llevar una imagen positiva de sí mismo, el otro y la relación; pero el trabajo de quien llega en manejar limites, respeto y generar confianza suficiente para “ganarse la oportunidad” de ser aceptado.

Hay elementos básicos que deben tenerse en cuenta independientemente de la edad de los hijos: No lleve a presentar a sus hijos una persona que tenga menos de tres meses de conocer. La relación debe estar sólidamente establecida antes de vincular a los hijos. La expectativa y muchas veces, la ilusión generada en ellos termina por lastimarlos y cerrar oportunidades a mediano y largo plazo para una persona que sí será parte de nuestra vida.




Cuando sea el momento para establecer contacto con los hijos debe considerar los elementos siguientes: 

1. El primer encuentro jamás debe de ser de larga duración, debe ser una salida breve y que permita no sentirse forzados a convivir por largo tiempo.     

2. En el primer encuentro no deben ir los niños de ambos, primero debe presentar a la pareja, así no forzamos a que manejen dos situaciones que generan ansiedad a la vez.  

3. Cuando interactúan los hijos de ambos por primera vez debe buscar un lugar cómodo y adecuado para los niños y adolescentes, el momento debe ser breve. Viajes de  uno o dos días a la playa o lugar de recreación no son recomendables. Convivir requiere conocimiento y confianza en el otro, para no sentirnos invadidos en nuestra intimidad.  

4. Las muestras afectivas de la pareja no deben ser “efusivas o intensas”, el respeto a los hijos es importante en este punto. No debe hacerse énfasis en actitudes románticas y posesivas, sino de afecto y respeto para no generar incomodidad sobre todo en los hijos adolescentes y/o adultos.  

5. Las muestras afectivas de la pareja no deben ser “efusivas o intensas”, el respeto a los hijos es importante en este punto. No debe hacerse énfasis en actitudes románticas y posesivas, sino de afecto y respeto para no generar incomodidad sobre todo en los hijos adolescentes y/o adultos. 

6. NO finja afecto hacia los hijos de su pareja, un trato cordial y respetuoso es suficiente. Palabras afectivas surgirán en la convivencia, en los primeros momentos no son adecuadas, se lee como hipocresía y quererse “ganar a la gente”. Sea honesto, en un primer momento quiere conocer y caer bien, nada más.

7. No personalice nada de lo que ellos hagan. Sea usted o cualquier otra persona los niños, adolescentes e incluso adultos reaccionarían igual ante la nueva pareja de “mamá o papá”, es usted el adulto y debe comportarse como tal. NO quiere decir eso que soporte y disculpe malcriadeces pero no se predisponga, no “agarre llave". 

8. Recuerde que su imagen “vende”. Tener claro quiénes somos es importante para ser aceptados y desde ahí construir el plan de acción adecuado. Nuestro estilo de vida es un punto importante para los hijos adolescentes y adultos de nuestra pareja, les sirve como indicador de nuestra estabilidad económica e incluso emocional. 


Uno de los errores más comunes que solemos cometer para que nuestra nueva pareja quede bien frente a nuestros hijos es “sacar a relucir” los defectos de su padre/madre, esto jamás trae buenas consecuencias. Independientemente de que nosotros tengamos un mal concepto de nuestra ex-pareja no debemos olvidar que es el padre o la madre de ellos y que lo o la aman. Si hoy hablamos mal de ellos después de haberlos amado les generamos dudas de nuestro afecto sincero: si ahora habla mal de mi papá/mamá el día que se enfade conmigo o lo decepcione hablara también mal de mí o me dejara de querer.

Salvaguardar la salud mental de nuestros hijos no es solo cuidar de ellos a futuro, sino también, cuidar su relación con nosotros y con las personas que aman.  

Los abuelos y demás familia deben igualmente respetar al ex ya que la  estructuración de un nuevo sistema familiar no excluye que pertenezcan también a otro. Aman a ambos padres y deben encontrar en nosotros comprensión, respeto y apoyo a ese respecto. Una esclarecedora historia me la  comento una abuela: “un día hablando de mis ex -yerno dije algo negativo y de mala manera, su hijo, mi nieto de 6 años me miro y me dijo: Abuelita, no se te olvide que yo quiero a mi papá y me duele que hables así de él. NO lo hagas por favor”… lección muy clara.  

Nadie debe hablar mal a los niños de sus padres, ni los padres de los demás familiares por supuesto… amor, implica respeto.